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40 años después, Sid Vicious sigue siendo el mayor misterio del punk

02/02/2019 - Retro
40 años después, Sid Vicious sigue siendo el mayor misterio del punk

El 2 de febrero de 1979, hace 40 años, el bajista de los Sex Pistols, Sid Vicious, era encontrado muerto en la ciudad de Nueva York. Menos de cuatro meses antes había muerto su novia, Nancy Spungen, y Vicious fue acusado del asesinato. Pero cuatro décadas después, lo que realmente sucedió en el baño de la habitación 100 del Hotel Chelsea aún no está claro.

Nacido bajo el nombre de John Simon Ritchie en Lewisham, al sur de Londres, Vicious tenía solo 21 años cuando murió. Tomó una sobredosis de heroína en una fiesta en Greenwich Village para celebrar su liberación de la famosa prisión de Riker’s Island, un encierro de 55 días durante el cual había participado en un programa de rehabilitación de drogas, claramente ineficaz.

Vicious había sido detenido por agredir al hermano de Patti Smith, Todd, con una botella Heineken rota en el club nocturno Hurray mientras estaba en libertad bajo fianza tras su arresto por sospecha de haber asesinado a Spungen.

Spungen murió de una puñalada en el abdomen el 12 de octubre de 1978. La recaída fatal de Vicious en su fiesta de liberación significaba que nunca sería declarado culpable del asesinato, aunque la certeza de su responsabilidad se ha prolongado durante mucho tiempo.

Vicious inicialmente confesó el crimen, declarando “lo hice… Porque soy un perro sucio”, antes de retractarse de su declaración, diciendo que había estado dormido cuando sucedió. La cantidad de barbitúricos que se sabe que consumió esa noche (30 tabletas de Tuinal, un potente sedante) ciertamente respaldaría el argumento de que en ese momento no era capaz de hacerlo.

Muchos han especulado que todo el episodio trágico fue el resultado de un pacto suicida fallido, una pareja romántica como una especie de Romeo y Julieta del punk.

El mánager de los Sex Pistols, Malcolm McLaren, aunque nunca fue una fuente totalmente confiable, se mantuvo inquebrantable en su defensa de Vicious, criticando la investigación policial del incidente y diciéndole a The Daily Beast en 2009: “Ella fue el primer y único amor de su vida… Estoy seguro de la inocencia de Sid”.

Phil Strongman ha presentado una visión diferente en “Pretty Vacant: A History of UK Punk” (2007), argumentando que uno de los Rockets Redglare, un guardaespaldas y traficante de drogas que murió en 2001, podría ser el verdadero culpable, apuñalando a Spungen después de que ella lo acusara ante Vicious de un robo. Según Strongman, Redglare alardeaba abiertamente de haber asesinado a otras personas en el CBGB, la meca del punk de Nueva York.

También es cierto que esa noche faltaba el dinero de la habitación de Vicious. Y tenía dinero: recientemente había aprovechado su notoriedad al lanzar una versión de “My Way”, destrozando la canción popularizada por Frank Sinatra y financiando su apetito por los narcóticos con las ganancias.

Sea cual sea la verdad, Vicious y Spungen se han vuelto inseparables en la muerte, y no solo como resultado de la película biográfica de Alex Cox “Sid & Nancy” (1986), protagonizada por Gary Oldman y Chloe Webb. Esa película especuló que Vicious la apuñaló, aunque manteniendo una ambigüedad en cuanto a si fue intencional o accidental.

Su imagen fuera de la ley se ha reproducido desde entonces, casi hasta el punto de no tener sentido. Hoy en día, su importancia como icono supera con creces los logros mínimos de Vicious como músico. McLaren llamó a Vicious “el mejor ídolo punk de bricolaje: alguien fácil de armar y, por lo tanto, en quien poder convertirse”.

John Lydon, el líder de los Pistols, expresó su pesar por haber reclutado a su amigo de la infancia en la banda, comentando en 2014: “No tenía ninguna posibilidad. Su madre era una adicta a la heroína. Me siento mal por haberlo traído a la banda, él no podía hacer nada. Me siento un poco responsable de su muerte”.

Fue la madre de Vicious, Anne Beverley, quien le suministró la heroína que lo mató y fue ella quien a la mañana siguiente encontró su cuerpo tendido en el suelo junto a una jeringa y una cuchara carbonizada.

Lydon la describió en el libro “Rotten: No Irish, No Blacks, No Dogs” (1993) como “una hippie bicho raro”. Beverley se había separado del padre de Vicious. Durante toda su infancia se había mudado mucho, incluyendo un tiempo en Ibiza, donde al parecer vendió cannabis para ganarse la vida. Finalmente se estableció en Hackney, en el nordeste de Londres.

Un adolescente vanidoso pero impredecible que admiraba a Eddie Cochran y al glam rock, Sid Vicious recibió su apodo por parte de Lydon, quien se inspiró en su hámster, ya que ambos eran propensos a morder.

En los primeros tiempos del punk, Vicious era un habitué del Club 100 de Oxford Street, y era conocido por despejar la pista de baile revoleando una cadena de bicicleta, tirar botellas y aparentemente por inventar el pogo para obtener una visión más clara del escenario.

Fue el baterista original de Siouxsie & The Banshees en su primer concierto y fue uno de los muchos miembros de la abortada banda Flowers of Romance, que podría haber sido un súpergrupo si alguna vez hubiera despegado: entre sus miembros se encontraban Viv Albertine y Palmolive (de The Slits), Keith Levene (quien luego estaría en Public Image Limited con John Lydon) y Marco Pirroni (luego guitarrista de Adam Ant).

El hecho de unirse a los Pistols en 1977 le dio a Vicious una salida para su ira. El meteórico ascenso y caída de la banda, desde el Manchester Lesser Free Trade Hall a su último concierto en el Winterland Ballroom de San Francisco, fue tan brillante como breve.

Los Sex Pistols, un tren descarrilado de caos planificado y provocación anti-establishment dirigido por el extremadamente astuto Malcolm McLaren, permitieron a Vicious complacer todos sus instintos primarios para una audiencia de cautivados adolescentes que eran atraídos por su personaje.

El consumo de drogas no era el único problema. Su autodestructivo comportamiento para llamar la atención se extendió hasta lastimarse con la tapa de una lata de Heinz Baked Beans, mientras que él y Spungen solían quemarse mutuamente los brazos con cigarrillos.

Las historias de cómo era realmente Vicious varían dependiendo de a quién le preguntes. Las historias de su maltrato físico a Spungen, vómitos a groupies, estrangulamiento de gatos y peleas con rednecks en la desastrosa gira de los Pistols por los Estados Unidos abundan. Pero otros que lo conocieron cuentan una historia diferente. Steve Severin, de los Banshees, ha comentado que “tenía un brillante sentido del humor, tonto, dulce y muy agradable”.

La madre de Spungen, Deborah, recuerda que era muy tímido e infantil cuando la visitó en su casa en Filadelfia. Y ciertamente estaba desesperadamente enamorado de su hija. En su propio libro “Sid and Nancy, And I Don’t Want to Live This Life” (1983), que toma el título de uno de los versos de Vicious, Deborah lo recuerda llorando por teléfono desde la prisión y diciendo: “No sé por qué sigo vivo ahora que Nancy se ha ido”.

¿Y qué pasa con Nancy? La joven de 20 años es considerada, por lo general, como una drogadicta destructiva, una joven oportunista y una mala influencia en todos los que conoció. Para muchos, Spungen era para los Pistols lo que Yoko Ono había sido para The Beatles y Courtney Love sería para Nirvana. Peor aún, importaba heroína de Nueva York a Londres cuando acompañó a otra banda punk, Johnny Thunders & The Heartbreakers.

También se cree que padecía una condición psiquiátrica no diagnosticada. Las memorias de su madre describen el comportamiento perturbador de Spungen cuando era niña, desde amenazar a sus hermanos durante los berrinches hasta atacar a una niñera con unas tijeras.

Los movimientos post-punk y new wave que Lydon y sus compañeros siguieron adoptando fueron mucho más optimistas, alegres y experimentales, y ofrecieron visiones de un mundo mejor, algo que Vicious y Spungen aparentemente no podían imaginar, y que trágicamente nunca vieron. El “no future” de “God Save the Queen” terminó siendo una profecía autocumplida para los jóvenes amantes.