Menú

Arde La Sangre, con Corvata y Tery Langer, lanza el 8 de octubre su álbum debut

03/10/2021 - Noticias
Arde La Sangre, con Corvata y Tery Langer, lanza el 8 de octubre su álbum debut

El grupo de rock alternativo Arde La Sangre, que integran los exCarajo Marcelo «Corvata» Corvalán y Hernán «Tery» Langer, lanzará el 8 de octubre su primer disco, que encuentra a los músicos buscando un sonido entre «elementos ochentosos medio post punk, dark, rock industrial y obviamente el rock alternativo».

Arde La Sangre está integrada en bajo y voz por «Corvex» o «Corvata» Corvalán, Tery Langer en voz y guitarras, Luciano Farelli en guitarras, sintetizadores y producción y Nacho Benavides en batería, y ofrecerá un concierto el 12 de noviembre en el porteño Teatro Ópera.

Hace poco más de dos meses, Arde La Sangre lanzó «El Comienzo», un EP en vivo de cuatro temas grabado el 29 de diciembre de 2020 en el estadio Malvinas Argentinas, a puertas cerradas.

Luego se encerraron nuevamente en el estudio con Farelli y Ale Vázquez como productores para terminar las canciones que irán a su primer álbum, cuyo nombre se dará a conocer unos días antes de su salida el 8 de octubre.

En una entrevista con la agencia Télam, Corvata explicó que «para el disco nos guardamos toda una parte quizás más variada, ecléctica no sé si sería la palabra. Yo creo que hay mucho espíritu de los 90, un poco de la parte alternativa, esa parte grunge, y creo que también de la mano de Luciano, que se puso al hombro la producción y fue el que mezcló el disco y también grabó la mayoría de las cosas junto a Ale Vázquez».

«Creo que Luciano aportó desde la composición y su rol como intérprete una parte más ochentosa medio post punk, medio dark y también una cosa moderna más no te digo electrónica pero que tiene que ver con eso, con lo industrial, algo que tanto en los sintetizadores o en las secuencias y las programaciones apunta para ese lado. Hay una cosa medio dark, medio ochentosa, post punk y por el otro lado muy arriba tipo industrial, mezclado a lo que más o menos la gente conoce de Tery o de mí cuando me escucha cantar y rapear las letras, se pueden dar una idea de dónde venimos», añadió.

Corvata reconoce que Arde la Sangre es un desafío porque «nos renueva y nos lleva tanto a Tery y a mí a empezar a experimentar por otro lado».

Corvata, del básquet en Atlanta a ser un referente del rock alternativo

El músico Marcelo Corvalán, ahora líder de Arde La Sangre, contó que su experiencia como jugador de básquetbol en infantiles y juveniles en Atlanta le dio «esa idea del trabajo en equipo, de la vida social, que aún mantengo en mi vida como rockero».

Corvata como se lo conoce a Corvalán, jugó al básquetbol en Atlanta casi a los 20 años, cuando en su vida irrumpieron como un torbellino el heavy metal, el skate y las bicicross BMX y partir de ahí integró A.N.I.M.A.L, luego Carajo y se convirtió en un referente del rock duro alternativo.

Corvata reveló que a los 10 años y al vivir en Villa Crespo, su grupo de amigos se asoció a Atlanta y comenzaron a practicar diferentes deportes. «En 1981, era la época de ir al club que era lo más. La vida social, el barrio y la familia transcurría dentro del club o se terminaba de completar con la actividad física, pero también la actividad social que se generaba dentro del club».

«Era salir del cole, sacarme el guardapolvo, tomar la leche rápido y me iba corriendo al club literalmente. Empecé a jugar al básquet en premini con 10 años, premini A, premini B, después mini A, mini B, cadete A y cadete B», relató.

«Siempre fui de una familia muy humilde y no teníamos ni la tele a color ni nada, nos llegó todo tarde a casa, pero tenía mi pertenencia al equipo, al club. Lo que sí me marcó mucho y recuerdo fueron los encuentros de mini básquet que se hacían que venían clubes de otras provincias a Capital y vos tenías que alojar a un jugador y después vos viajabas y te alojaban a vos. Ahí conocías un montón de gente, estuvimos en General Pico en La Pampa, en el Club Regatas en Santa Fe, en Salta, Jujuy, un montón de clubes que año a año ibas conociendo y se armaba ese intercambio», preciso el bajista.

Corvata rescató que «gracias al básquet tengo el recuerdo de la vida social, las amistades, de esa mentalidad de equipo, de tomárselo en serio. Aunque parezca mentira, eso después me ayudó un montón con la música porque siempre fui músico de banda, no me veo solista por más que ahora haya hecho algunos temitas. Eso me enseñó la fuerza del equipo y cómo se complementa y la cosa funciona».

El exintegrante de A.N.I.M.A.L y Carajo reconoce que «no era muy habilidoso, no era de los mejores del equipo, pero me esforzaba un montón. Iba a todos los entrenamientos, toda la preparatoria física, entonces corría mucho y no me cansaba tan rápido, entonces yo marcaba. Era ayuda base y tenía esa cosa de marcar, de volver corriendo, de cuidar el aro, de la acción, de robar una pelota y buscar al pivot, al más alto, y tirársela para que emboque».

Ante la consulta sobre si se compararía con el estadounidense Dennis Rodman, Corvata se ríe y señala que «capaz que era más del lado de Rodman, porque me gustaba el rock, la música e iba vestido medio distinto a mis compañeros».

«En alguna época la remera que yo tenía, una oficial que era el número 13 porque no la quería nadie y me la dieron a mí, y una vez fuimos a jugar de visitante y la perdí o me la robaron. En esa época el club era muy humilde y me quedé sin remera, y una tía que se daba maña me la fabricó y jugaban todos con la remera oficial y yo ahí con otra que era fabricada hasta que pudimos comprar remeras nuevas para todo el equipo. Era medio distinto ahí al resto (risas)», recordó.

Cuando era juvenil, en la vida de Corvalán aparecieron el skate y el rock y recuerda a una banda formada por socios de Atlanta que lo influenció mucho en su deseo de querer tocar heavy metal.

«Andábamos en skate en el club y teníamos varios amigos. Ahí en Atlanta hubo un grupo de jóvenes que tuvieron la primera banda de heavy metal te podría decir que en el país. Se llamaba Kaos y había dos violeros que eran increíbles, los chabones se tocaban los temas de Metallica o Megadeth y yo no entendía nada».

La revista Trasher fue la que lo acercó a la cultura del skate y el heavy metal, porque «así manejabas toda la data. Te enterabas sobre los capos del skate como Jay Adams, Tony Alva, Stacy Peralta, pero además la revista traía notas con bandas de punk, metal y hardcore y así conocí Metallica, Anthrax, Megadeth, las bandas de punk como Bad Religion, Social Distortion, Ramones y Dead Kennedys«.

Corvata aseguró que el «skate me acompaña hasta hoy. Anduve a morir y cuando empecé a tocar profesionalmente dejé de andar para no lastimarme, por las dudas, pero siempre ando por diversión. Con mis hijas que ahora están grandes, tienen 20 y 16, desde chiquitas les enseñé a andar en skate y ya a los 5 o 6 años ya sabían andar. Tenemos unos longboards y cada tanto andamos por Madero o por esos lugares a disfrutar».

Corvata marcó como precursor de la actividad a Walas, el vocalista y líder de Massacre, a quien «veía por el bowl de Ciudad Universitaria donde había la única rampa grande profesional que lo habían construido Los Massacre con sus amigos skaters».

«Después de ahí se fueron más para el lado de lo que es el circuito KDT, que ellos habían armado una rampa que después le llamaron La Roca donde se juntaban, pero duró poco tiempo y después La Roca 2 la hicieron en el circuito KDT y se fueron ahí. Yo en ese momento andaba en bike, tenía una BMX y un grupo de amigos que íbamos a todos lados. Esperábamos a que se vayan todos y ahí nos metíamos con la bicicleta, porque había pica entre bikers y skaters porque los skaters no te dejaban meterte porque decían que si te caías las rompías toda con los fierros de la bici y había bronca, entonces esperábamos que se vayan y nos metíamos».

Sobre las tablas de skate, Corvata recuerda que como su infancia y adolescencia transcurrieron en tiempos de híper inflación, «primero anduve en esas de juguete como para aprender y después había una marca que se llamaba Ron Jon que quedaba en Marcelo T de Alvear y Callao, por ahí, y vendían. Eran nacionales, industria argentina, creo que de Mar del Plata. Eran pesadísimas, re duras, con unos tracks nacionales malísimos y no servían. A los pocos años se fundó Argentina Trash, la marca de skate, y Luis que era el dueño era un pibe que andaba y venía a los recitales entonces cuando te veía que andabas bien te regalaba una, entonces todos terminábamos andando con las Trash».


Por Adrián Mouján (Télam)