
Después de 10 años desde su último álbum solista («24K Magic», 2016, ganador de múltiples Grammys), Bruno Mars lanza «The Romantic», su cuarto disco en solitario. El álbum llegó justo para cerrar el mes de San Valentín con nueve tracks dedicados al romance puro, en clave retro-soul de mediados de los 70. Es como si el disco hubiera decidido que el disco (el género) nunca existió: nada post-1976, puro revival herméticamente sellado de Motown, Philly soul y toques latinos que aparecen y desaparecen.
Producido principalmente por D-Mile junto a la banda The Hooligans de Mars, el álbum es una máquina del tiempo: baladas románticas con vientos, congas, cuerdas, guitarras acústicas y eléctricas, y un énfasis en slow jams. Las letras son clichés impersonales sobre amor eterno («I would swim across the sea just to show you», «The fire don’t burn like it used to, girl»), sin conexión autobiográfica ni profundidad emocional. No obstante, Mars brilla con su impresionante voz y el disco es superior a «An Evening With Silk Sonic» (la colaboración con Anderson .Paak de 2021) en varios aspectos cuantificables, especialmente por su foco en baladas donde Mars puede lucir sus dotes vocales.
Entre las canciones clave aparecen «I Just Might» (primer single, ya No. 1 en el Billboard Hot 100, uno de los pocos «bangers», con ritmo upbeat que interpola «Slow Motion» de Juvenile y evoca a Leo Sayer); «Risk It All» (abre el disco y cuenta con un videoclip inspirado en mariachis); «Cha Cha Cha» (ritmos latinos con congas, cuerdas); «Something Serious» (up-tempo que evoca al «Oye Como Va» de Santana); «God Was Showing Off» (puente Motown-Philly con coro juguetón) y cierra con «Dance With Me» (dedicado al slow dancing).
En su crítica, la publicación Variety lo ve como un «leisure suit» (un traje de terciopelo setentoso): admirable en su conocimiento enciclopédico de la era, versátil y bien ejecutado, pero emocionalmente plano. Es un golpe nostálgico sin frescura ni evolución; segunda iteración del mismo revival de los 70. Mars sigue siendo un camaleón pop genial, pero aquí se siente más como un anfitrión de una fiesta de distraces que como alguien revelando su corazón. Perfecto para fiestas románticas, pero no para «álbum del año».
