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Cumple 20 años «Bocanada», el primer disco de Gustavo Cerati tras la separación de Soda Stereo

28/06/2019 - Retro
Cumple 20 años «Bocanada», el primer disco de Gustavo Cerati tras la separación de Soda Stereo

El 28 de junio de 1999, Gustavo Cerati publicaba «Bocanada», su segundo álbum solista y el primero tras la separación de Soda Stereo, que había tenido lugar casi dos años antes. Con este disco, Cerati cerraba una década que lo había encontrado casi desde el principio coqueteando con los sonidos electrónicos, una asociación que comenzó en el trabajo conjunto con Daniel Melero, «Colores santos», y se ampliaría con otros proyectos como Ocio y Plan V.

En el libro «Cerati: La biografía definitiva», el periodista Juan Morris resume: «En el verano de 1999 se sintió con la energía para empezar a trabajar en el álbum que iba a inaugurar su etapa solista (…). Empezó a pasar horas y horas en ese sótano, hasta que Cecilia (Amenábar) bajaba para avisarle que estaba la cena o Benito -por entonces de apenas 5 años- aparecía de sorpresa. A la noche comía con ellos y, cuando se acostaban, bajaba otra vez a seguir componiendo».

Sobre el hecho de ser el primer disco tras la disolución de Soda, Cerati explicaba: «Las otras incursiones eran paralelas a Soda Stereo, tanto ‘Amor Amarillo’ como ‘Colores Santos’ e incluso Fricción. Lo que hice con Plan V y Ocio corre por otro camino, donde las canciones no son tan importantes como el trayecto. Así que esto también era un gran desafío interno, que pensé que me iba a poner mucho más nervioso, tenso y presionado. Pero no ocurrió nada de eso. Me dediqué a gozar e ir recuperando mis espacios de libertad porque hice lo que se me daba la gana».

«Bocanada» fue grabado en Casa Submarina y en los emblemáticos estudios Abbey Road de Londres; y contó con la participación de Leo García en coros y voz, Fernando Nalé en bajo, Flavio Etcheto en teclados y Martín Carrizo en batería. También hicieron su aporte Tweety González en teclados en «Beautiful» y Alejandro Terán con sus arreglos de cuerdas en «Verbo carne». El propio Terán iba a dirigir en 2001 el recordado «11 Episodios Sinfónicos».

El vínculo con Etcheto fue determinante para el sonido del disco, plagado de sampleos. Cerati era fan de Resonantes, la banda de pop sónico que Etcheto lideró en los 90 y hasta lo había convocado para participar en «Dynamo», el disco de 1992 de Soda Stereo, y en el álbum «Colores santos», grabado ese mismo año con Melero. Después, Cerati y Etcheto formaron el dúo electrónico Ocio, por lo que fue natural que «Flavius» se metiera de lleno en el proceso de «Bocanada».

De una u otra manera, Etcheto participa en todos los temas de «Bocanada» y hasta comparte autoría en dos («Alma» y «Perdonar es divino»). «Bocanada» tal vez sea el disco de rock argentino con mayor cantidad de sampleos, incluyendo mínimos fragmentos de canciones de Focus, The Spencer Davis Group, Electric Light Orchestra, Gary Glitter, John Barry, The Verve y Los Jaivas hasta Elvis Presley y Claude Debussy. En parte se hace evidente la presencia de muchos artistas que formaron a Cerati durante su adolescencia, y que resurgen casi subconscientemente en estas canciones.

«Por un lado Gustavo se encontraba con Flavio y componían cosas y después se encontraba conmigo por separado», comentó Leo García en declaraciones a Rolling Stone. «Yo iba al estudio, Gustavo todavía seguía muy con la familia, Lisa era chiquita y Benito ya estaba haciendo música. Recuerdo que hablábamos, más que hacer música. Él todavía no tenía mánager ni había decidido quién iba a tocar la batería ni el bajo».

Con Etcheto y García a bordo, aún faltaban un baterista y un bajista. Justamente los roles que durante más de 15 años ocuparon Charly Alberti y Zeta Bosio. En un principio se mencionaron los nombres de Christian Basso (bajista de Fricción, Clap, La Portuaria, Charly García) y Aitor Graña (baterista de Juana La Loca y Virus), «pero la corazonada estaba con Fernando Nalé y con Martín Carrizo», según recuerda García. Nalé era el bajista que destacaba en Illya Kuryaki & The Valderramas y Carrizo provenía de las filas de A.N.I.M.A.L.

«Cuando me estaba desvinculando de A.N.I.M.A.L., levanto la cabeza para ver qué estaba ocurriendo a mi alrededor, y ya arrancaban los ensayos para la última gira de Soda», recuerda Carrizo. «Ahí, secretamente y muy dentro mío, comenzó el sueño». «Empecé a sentirme muy cerca de Gustavo», dice el baterista. Dos años después era convocado por Cerati.

En el libro «50 años de rock en Argentina», de Marcelo Fernández Bitar, Cerati define a «Bocanada» «como una película, con muchas introducciones y momentos muy diferentes: hay partes más rockeras, otras más electrónicas y tramos más acústicos». Agregando que «hay algo que los une, con un toque de euforia y melancolía. Tiene una atmósfera misteriosa, con momentos de profunda bocanada de aire».

Poco después de la salida del disco, en una entrevista con el diario El Día de La Plata, Cerati afirmaba: «Hay una ilusión en todo lo que hacemos, que no es la ilusión del circo o del mago, tiene algo de fraguado. No estoy tan interesado en la autenticidad que tanto se enarbola hoy en día como la única propuesta artística. No quiere decir que todo lo que estoy mandando en un disco como Bocanada sea falso, todo tiene que ver conmigo y explica quién soy y qué quiero hacer. Pero también son personajes, son ideas que vienen de otro lado, yo las traduzco a mi manera, las mezclo y las hago colapsar con otras que no tienen nada que ver. Sobre todo este disco que fue armado con una idea de collage, fragmentos y contrastes…».

Después de la primera presentación en vivo del disco, en septiembre de 1999, el periodista Eduardo Fabregat entrevistó a Cerati para la revista Rock Tercer Mundo. «El disco tiene todo un trabajo modular, que por ahí también emprendí en otros discos, muy de entrecasa, conmigo haciendo una cosa, después se sumaba una batería… no era una situación de banda», mencionaba el ex Soda Stereo. «Esto (el tocarlo en vivo) le agrega una energía natural de cinco tipos tocando, y aunque las versiones son a veces casi idénticas al disco, tienen un punto… están más arriba». El álbum sería presentado oficialmente en la Argentina con seis funciones a sala llena en el porteño teatro Gran Rex.

Aunque se vendió bien, como suele suceder con muchos discos rupturistas, cuando «Bocanada» salió a la venta -en CD y cassette- en aquel 1999 que marcaba el fin del milenio, no logró un éxito descomunal. Hoy se lo puede admirar como un álbum ambicioso que conjuga de manera magistral aquel espíritu de experimentación que venía desarrollando Cerati durante toda la década, pero con una fuerte decisión por dejar que las canciones sigan siendo eso: canciones pop.