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Cumple 25 años “Definitely Maybe”, el álbum debut de Oasis

29/08/2019 - Retro
Cumple 25 años “Definitely Maybe”, el álbum debut de Oasis

Pocos meses después del suicidio de Kurt Cobain en 1994, Oasis lanzó su álbum debut, “Definitely Maybe”, y ofreció una pizca de rock and roll que cambiaría la cara de la música casi de inmediato.

“La gente siempre dice que el pasado fue algo mágico y maravilloso, pero ese período inicial realmente parece ser el último período dorado para la música”, dice Noel Gallagher, el ex guitarrista y principal compositor de Oasis, sobre los primeros días de su banda.

La fórmula Oasis, agregando una gran cantidad de Sex Pistols y T. Rex a las obvias influencias de los Beatles, Rolling Stones y The Kinks que la mayoría de las bandas británicas usan como emblema, creó un sonido que es tan sólido hoy como lo fue en 1994. Pero el álbum tuvo un nacimiento difícil.

Con varios demos y grabaciones a lo largo de 1993 y 1994 en no menos de dos grandes estudios de grabación, y bajo la tutela de dos productores, “Definitely Maybe” es una lección de perseverancia y seguridad artística, incluso como uno de los últimos grandes momentos de una época en el negocio de la música que ya quedó en el pasado.

Según el baterista original de Oasis, Tony McCarroll, la banda de rock inglesa The Real People invitó en 1992 a la banda a grabar un demo en el estudio que el grupo tenía en Liverpool, para ser presentado luego ante las compañías discográficas. Y el demo funcionó; Alan McGee, de Creation Records, contrató a Oasis poco después, enviándolos de regreso con The Real People para grabar lo que sería su primer single, “Bring it on Down”.

“Por alguna razón, las cosas no estaban funcionando”, recuerda McCarroll. “Estaba haciendo una prueba de sonido con el bombo, el tambor, el hi-hat, una y otra vez, y las puertas se abrieron de golpe y Noel dijo: ‘Seguí así, seguí así’. Esa noche escribió ‘Supersonic'”.

Noel tuvo un rol serio en las composiciones. McCarroll y el guitarrista Paul “Bonehead” Arthurs recuerdan que estaba escribiendo a un ritmo vertiginoso, con cada canción aparentemente mejor que la anterior. “Al principio, muchas de ellas eran largas zapadas que se convirtieron en canciones”, dice McCarroll. “Pero también había canciones completamente formadas. Y todas eran increíbles”.

“He dicho esto antes, pero el día que trajo ‘Live Forever’ no creía que la hubiera escrito él”, recuerda Bonehead. “Estaba seguro de que era un oscuro lado B de los 60. Era tan buena y completamente formada. Pero él seguía produciéndolas, una tras otra, y no tenían precio”.

La banda se peleó con gente como Dave Batchelor, a quien Noel había conocido mientras fue plomo de Inspiral Carpets. Pero sus estilos no encajaban. “Nos tenía a todos separados, cuando estábamos acostumbrados a estar en una pequeña sala de ensayo, mirándonos a los ojos”, dice McCarroll. “Simplemente no sonaba bien”, concuerda Bonehead. “No era la persona adecuada para el trabajo… Todo sonaba demasiado débil, demasiado limpio. Así que tuvimos que repensar todo”.

Las sesiones en Monnow Valley costaban 800 libras por día. A medida que las sesiones resultaban cada vez más infructuosas, el grupo comenzó a entrar en pánico. Bonehead dijo: “Noel estaba hablando frenéticamente por teléfono con el mánager y decía: ‘¡Esto no está funcionando!’. Que no funcionara fue un poco aterrador”.

Batchelor fue relevado de sus tareas y Gallagher trató de hacer uso de la música ya grabada llevando las cintas a varios estudios de Londres. Tim Abbot, de Creation Records, dijo durante una visita a la banda en Chiswick: “McGee, Noel, yo y varias personas tuvimos una gran charla, y escuchamos las cintas una y otra vez. Y todo lo que podía pensar era: ‘No tiene agresividad, no tiene inmediatez'”.

En enero de 1994, el grupo regresó de un desafortunado viaje a Amsterdam y se dispuso a volver a grabar el álbum en los Sawmills Studio, en Cornwall. Esta vez las sesiones fueron producidas por Noel Gallagher y Mark Coyle, el hombre responsable de su sonido en vivo. El grupo decidió que la única forma de replicar ese sonido en vivo era grabar juntos sin insonorizar los instrumentos individuales. Sobre esas pistas, Gallagher superpuso numerosas guitarras.

El resultado seguía siendo considerado insatisfactorio, y había pocas posibilidades de otro intento de grabar el álbum. Las cintas ya hechas tuvieron que ser utilizadas. Desesperado, Marcus Russell, de Creation Records, contactó al ingeniero convertido en productor Owen Morris, quien previamente había mezclado las canciones del álbum. Entre las primeras tareas del productor estaba quitar las capas de guitarra que Gallagher había agregado, aunque señaló que esto le permitió construir la dinámica musical de canciones como “Columbia” y “Rock ‘n Roll Star”.

Morris trabajó en el estudio de Johnny Marr en Manchester, y recordó que el ex guitarrista de The Smiths estaba “horrorizado por cómo todo sonaba tan al frente”, y cuestionó las opciones de mezcla de Morris, como dejar el ruido de fondo al comienzo de “Cigarettes and Alcohol”.

Inspirado por el uso del delay de Phil Spector en la batería de “Instant Karma!” (John Lennon), y el uso de Tony Visconti del Eventide Harmonizer en la batería de “Low” (David Bowie), Morris agregó delays en la batería de Tony McCarroll. Morris también usó una técnica que había aprendido de Bernard Sumner mientras grababa Electronic, procesando el bajo a través de un Minimoog y usando los filtros para eliminar la gama alta, una opción que permitió ocultar las interpretaciones imprecisas. Además, comprimió fuertemente la mezcla final, admitiendo que hasta cierto punto era “más de lo que normalmente se consideraría ‘profesional'”.

Por su parte, Noel Gallagher recuerda con cariño esos primeros días. “Solo estás en esa posición una vez”, dice. “Has tenido toda tu vida para llegar a ese punto, y la única expectativa que la gente tiene es que vas a pasar un buen rato y tal vez hacer un single. Pero cuando escribí ‘Live Forever’, ‘Cigarettes and Alcohol’ y ‘Supersonic’, me sentí un poco imparable”.

Oasis había actuado mucho en pequeños y ruidosos locales en la escena musical relativamente tranquila de principios de los 90 en el norte de Inglaterra, perfeccionando sus habilidades individuales y resolviendo los problemas de las ya formidables canciones de Gallagher. “Pero sin un gran cantante, no habrían sido nada”, dice Bonehead. Para eso, contaban con el hermano de Noel, Liam.

“Incluso cuando éramos adolescentes y pasaba por el campo de fútbol, ​​Liam tenía esa arrogancia y esa mirada”, dice Bonehead. “Casi no importaba cómo sonaba, porque acababa de nacer como front man“.

“Tengo buenos recuerdos, porque es cuando empezamos, cuando no sabés en qué dirección irá la cosa, aunque creas que tenés todo controlado”, recuerda Liam Gallagher. “No sabés cómo te va a recibir la gente. ¡Y luego despega! Así que esos son buenos recuerdos”.

En el segundo trimestre de 1994, cuando Oasis comenzó a hacer un poco de ruido en la escena musical del Reino Unido, las bandas de guitarras parecían convertirse en algo del pasado. The Smiths y The Stone Roses se habían separado, Cobain se había suicidado y Primal Scream estaba luchando por replicar su logro histórico, “Screamadelica”, de 1991. Oasis entró a ocupar ese lugar vacante.

“Me di cuenta enseguida de que no pretendían ser una banda indie poco conocida”, dice Gary Crowley, un legendario DJ del Reino Unido. “Tenían melodías y carisma, claro, pero eran realmente divertidos y se divertían en un momento en que la mayoría de las otras bandas parecían odiar ser entrevistados. Noel quería que fueran la banda más grande del mundo”.

“Estaba empezando a hervir”, recuerda McGee. “La cultura necesitaba a Oasis”.

El 29 de agosto de 1994, cuando “Definitely Maybe” llegó a las disquerías, Oasis, con sus excelentes canciones, su carismático vocalista y su sonido fuerte y audaz, marcó un cambio en lo que incluso los habituales fans de la música estaban escuchando.

“Rápidamente se convirtieron en ‘mi banda'”, recuerda James Corcoran, el creador de Oasis Podcast. “Cambié mi corte de pelo y modelaría la forma en que me veía y me vestía para ser como Liam y Noel. Realmente se convirtió en un fenómeno en todo el país, en 1995 y luego en 1996, cuando estaban absolutamente en todas partes”.

Ese notable salto desde ser unos desconocidos músicos de Manchester que tocaban para poca gente hasta llegar a actuar ante cientos de miles de fans, se narra en el reciente documental “Supersonic” (Netflix). Pero todo comenzó con el álbum debut de la banda, que cambió el panorama del rock ‘n’ roll, marcó el regreso de las bandas de guitarra a los ránkings a ambos lados del Atlántico y, como lo hacen todos los grandes discos, todavía suena tan fresco como el día en que fue editado.

La portada del álbum es tan emblemática como sus canciones. La imagen es obra de Michael Spencer Jones y fue tomada en la sala de estar del departamento de Bonehead. El fotógrafo contaría años después que el espacio era muy pequeño y tuvo que usar un gran angular para darle amplitud: “Estaba horrorizado cuando fui a reconocer la sala y vi lo pequeña y poco inspiradora que era”.

Los miembros de Oasis querían hacer la foto con el encuadre contrario, pero Spencer les cambió de idea. Según el artista, “la ventana era la parte más característica de la habitación” y tenía que salir en la imagen. En todos los intentos que se hicieron la ventana figura como elemento principal.

En la imagen, Liam aparece acostado por pura estrategia. “El uso del gran angular convertía el suelo de madera en un extenso desierto”, recuerda Spencer Jones. Para solucionar el problema se le ocurrió cubrir el espacio con el menor de los hermanos acostado e inmóvil. Se inspiró en los reyes egipcios que semanas antes había visto en la sección de Egiptología en el Museo de Ciencia de Manchester: “Tumbado en un estado trascendental, pero no de este mundo”, explicó.

En la imagen se reconocen los que eran sus ídolos de entonces. Una foto de Rodney Marsh, futbolista del Manchester City -el equipo de los Gallagher-, y de George Best, del Manchester United -el equipo de Bonehead-. También se ve una imagen de un LP de Burt Bacharach, del que Noel es reconocido fan.

La carrera artística de la casa no termina en esa portada. También aparece en el videoclip de “Shakermaker”. “Cuando me mudé, los vecinos me decían ‘Ah, te mudás a la casa de las fiestas’, ya que recordaban los días en que Bonehead solía ensayar con la banda en su casa y solía utilizarla también para dar fiestas”, cuenta la dueña, Jenny Hershey, quien se mudó en 2003.

“Definitely Maybe” se convirtió en el álbum debut más rápidamente vendido en la historia de Reino Unido, superando incluso a The Beatles: en sus primeros cuatro días se despacharían 100.000 copias, alcanzando el número uno de las listas británicas. El récord sería superado recién doce años más tarde, por “Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not” de los Arctic Monkeys.

“Definitely Maybe” dejó un legado que Liam reconoce que todavía ve todas las noches cuando sube a un escenario. “Estoy impresionado por eso, que hay toda una nueva generación por ahí anhelando definitivamente un poco de esa realidad”.