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Cumple 45 años “Autobahn”, el disco de Kraftwerk que cambió la historia de la música

01/11/2019 - Retro
Cumple 45 años “Autobahn”, el disco de Kraftwerk que cambió la historia de la música

“Autobahn”, publicado el 1 de noviembre de 1974, es el cuarto álbum de Kraftwerk y su primer disco conceptual. Con él se animaron -también por primera vez- a dejarnos oír sus voces. Ellos, que todo lo que habían creado hasta ese momento había sido puramente instrumental, por fin se enfrentaban a los micrófonos con el fin de moldear ese synth pop repetitivo e hipnótico por el que se harían mundialmente conocidos.

Y aunque por el momento solo lo hicieron con una canción del disco y con sus voces disfrazadas en vocoders, lo bordaron tanto que aquello marcó un antes y un después en la concepción del género electrónico. La canción en cuestión es “Autobahn”, el tema principal del álbum, inspirada en la recién inaugurada autopista A-555 que iba de Colonia a Bonn.

El sonido del grupo se perfeccionó gracias a la aparición de instrumentos como el minimoog y el ARP Odyssey. Ralf Hütter, Florian Schneider y los nuevos compañeros Klaus Röder y Wolfgang Flür se metieron a grabar “Autobahn” con el pretexto de plasmar en un disco la alienación de una ciudad industrial como Düsseldorf. La capital de Renania del Norte-Westfalia, con sus enormes y grises complejos industriales metalúrgicos, es una base tan fundamental del ADN electrónico de Kraftwerk como lo son las innovaciones tecnológicas en los teclados que han hecho posible ese sonido frío y metronómico.

Motores que se encienden, bocanadas de vapor, el traqueteo de pistones, interferencias de radio y otros signos de una vida regimentada por la presencia industrial en un lugar como la Westfalia de los años 70 se intercalan entre los largos movimientos de “Autobahn”, constituyendo parte del encanto. La larga suite que abre el álbum se inspira en los viajes en auto para llegar al lugar de trabajo, a través de esas autopistas alemanas proverbialmente grandes y geométricas, con sintetizadores que reproducen las velocidades de los diversos carriles y el curso paralelo de sus geometrías.

La primera parte de “Kometenmelodie” y la sombría “Mitternacht” son dos momentos que son en parte densos y opresivos, una representación significativa del intangible pero enorme peso que agobia a las masas trabajadoras. Suena más feliz y brillante que “Morgenspaziergang”, lo que realmente enfatiza que en una era industrial, incluso los momentos dedicados a sí mismo están marcados por la cadena de producción, llevada a cabo mecánicamente, de la misma manera en que se marca tarjeta al principio y al final de cada turno.

Imaginemos la música pop, la música rock y todas sus variaciones como un gran mapa, donde en lugar de América, África, Europa, Asia y los océanos encontramos géneros musicales y dentro de ellos, en lugar de los países, sus propios subgéneros. Una densa red de autopistas interconecta los géneros más o menos directamente. Imaginemos una ruta de circunvalación de cuatro carriles enorme, brillante y perfectamente redonda, con cientos de miles de salidas. Aquí, esa ruta de circunvalación, aún moderna hoy, irremplazable como muchas de las antiguas infraestructuras alemanas, es la autopista de Kraftwerk. La música electrónica viaja hacia nosotros, a la velocidad que prefiera, en el carril más adecuado para la ocasión, para llegar a un subgénero u otro.

El techno, que como dijo el pionero del género Derrick May no es más que Kraftweks encerrado en un ascensor con George Clinton, aquí está anticipado precisamente por las notas del teclado y por los ritmos más insistentes del disco. Claramente también se vislumbran el house, y aún más la EDM. Obviamente el ambient y casi la mitad de la new wave, especialmente los sintetizadores pop de los diversos grupos como OMD y Depeche Mode. David Bowie, David Byrne, Giorgio Moroder, Madonna, Royksopp, Björk, y hasta Radiohead, todos encuentran parte de sus raíces en Kraftwerk.

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