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Cumple 45 años “Band on the Run”, considerado el mejor disco de Paul McCartney post-Beatles

05/12/2018 - Retro
Cumple 45 años “Band on the Run”, considerado el mejor disco de Paul McCartney post-Beatles

El 5 de diciembre de 1973, Paul McCartney publicaba “Band on the Run”, el disco de Wings considerado ampliamente como el mejor de su carrera post-Beatles. Es el quinto trabajo tras la disolución de “Los Fabulosos Cuatro” y el tercero de Wings.

A pesar de todos los comentarios hechos por McCartney sobre la idea de Wings como banda, aunque obviamente contaba con un líder indiscutido, tuvo problemas para mantener esa dinámica unida durante los 10 años que duró el grupo. Cuando estaban a punto de comenzar a grabar su tercer disco, el guitarrista Henry McCullough y el baterista Denny Seiwell abandonaron el grupo, dejando a Wings convertido un un trío: McCartney, su esposa Linda y el guitarrista Denny Laine. Era una señal de que las cosas no iban a salir tal como estaba planeado.

En un intento por recuperar la chispa después de dos discos de Wings no demasiado inspirados, McCartney decidió dejar el Reino Unido. Incluso se barajó la posibilidad de grabar en Buenos Aires, Río de Janeiro o Bombay. “La idea era ir a Lagos (Nigeria) para divertirnos porque no me gustaba grabar en Londres”, contó el ex Beatle. “Por lo tanto, fantaseaba con hacerlo afuera y EMI tenía estudios en todo el mundo, incluido uno en China comunista, pero como esto era demasiado lejos, decidimos ir a Lagos porque sería cálido y soleado”.

Los tres, junto con el ingeniero Geoff Emerick, volaron a África esperando un exuberante centro turístico tropical, pero en cambio encontraron una nación acosada por la pobreza y por una dictadura militar, y en medio de su temporada de lluvias, nada menos. Las malas condiciones también se sintieron en el estudio, donde los estándares técnicos estaban muy por debajo del equipamiento de última generación que McCartney usaba habitualmente.

Si eso ya no era lo suficientemente malo, sufrieron algunas crisis durante las seis semanas que estuvieron en Lagos. Una noche, mientras caminaban por la calle, cinco hombres se bajaron de un auto y le robaron a Paul y Linda a punta de cuchillo, llevándose los papeles con las letras y algunos demos, además de sus objetos de valor. En medio de una sesión, Paul se desmayó tras un espasmo bronquial causado por el hecho de haber estado fumando demasiado. El grupo también tuvo que enfrentarse a la leyenda de Afrobeat y activista político Fela Kuti, quien acusó públicamente a McCartney de llegar a Nigeria para explotar la música africana. McCartney invitó a Kuti al estudio para que escuchara las cintas y de esa manera asegurarse de que la música no tenía influencias africanas.

De alguna manera, se las ingeniaron para salir adelante. McCartney, cuya habilidad en varios instrumentos está bien documentada, se hizo cargo de la guitarra y la batería, ocupando el lugar de los músicos que habían dejado el grupo. Aún así, la tensión de las sesiones de grabación se reflejó en las primeras palabras del tema que abre el álbum, que también le da título. “Atrapado dentro de estas cuatro paredes / Encerrado para siempre / Nunca volveré a ver a nadie agradable / Al igual que tú… / Si alguna vez salimos de aquí”. Pero el optimismo perpetuo de McCartney terminó ganando y al final de la canción se produce la liberación.

Al regresar a Inglaterra, el álbum se completó en los AIR Studios de Londres, donde se agregaron algunas grabaciones, incluyendo los arreglos orquestales a cargo de Tony Visconti (David Bowie, Marc Bolan). El 28 de octubre se tomó la fotografía que ilustra la emblemática portada, que muestra a los actores Christopher Lee y James Coburn, entre otras celebridades.

Al igual que con todos los mejores trabajos de McCartney, la fuerza del álbum radica en encontrar ese delicado equilibrio entre su sensibilidad pop, el eclecticismo y la voluntad de experimentar. Hay rocks cargados (“Jet”) y potentes (“Let Me Roll It”, que algunos creían que eran una crítica a John Lennon) y baladas pop (“Bluebird” y “Mamunia”). Se entregó a su lado juguetón -tan efectivo en el subestimado “Ram”- en “Mrs. Vandebilt” y “Nineteen Hundred and Eighty-Five”. Incluso las canciones más livianas, “No Words” y “Picasso’s Last Words (Drink to Me)”, tienen pasajes más que interesantes.

“Cuando regresamos a casa, la gente dijo: ‘Ah, de la adversidad ha nacido un buen álbum'”, reflexionó McCartney en 1998. “Pero odio esa teoría. Puede ser cierta, pero es por eso que no me gusta. Odio la idea de que tenés que transpirar y sufrir para producir algo bueno. Pero salió bien, de todos modos”.

A pesar de que un principio las ventas fueron más bien modestas, el público finalmente estuvo de acuerdo. El álbum explotó comercialmente al año siguiente gracias a los hits “Jet” y “Band on the Run”. Alcanzó el número 1 en el Billboard 200 y generó tres singles Top 10, incluyendo “Helen Wheels” (que se incluyó en la edición estadounidense del álbum). Hasta la fecha, el álbum ha vendido unos siete millones de copias en todo el mundo.

McCartney aún tiene una alta opinión de “Band on the Run”. Tres de sus canciones, “Jet”, “Let Me Roll It” y la canción que le da título, han sido parte del repertorio regular de sus conciertos desde su regreso a las giras en 1989. Más tarde, agregó “Mrs. Vandebilt” y “Nineteen Hundred and Eighty-Five” a la lista de canciones, haciendo que “Band on the Run” esté mejor representado que cualquier otro álbum posterior a los Beatles.

De hecho, incluso John Lennon, que generalmente elogiaba a regañadientes los trabajos post-Beatles de McCartney, estuvo de acuerdo. “‘Band on the Run’ es un gran álbum”, le dijo Lennon a Rolling Stone no mucho después del lanzamiento del disco. “Wings cambia todo el tiempo. No importa quién esté tocando. Podés llamarlos Wings, pero es música de Paul McCartney, y es algo bueno”.