Menú

Domingo Retro: Man Ray, “Perro de Playa” (Álbum)

18/09/2016 - Retro
Domingo Retro: Man Ray, “Perro de Playa” (Álbum)

Hilda Lizarazu nació en Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes, pero pasó parte de su adolescencia en la ciudad de Nueva York. Al regresar a la Argentina en la década del 80, como fotógrafa profesional se acercó al mundo del rock.

Trabajando para la revista Humor retrató a los músicos más importantes del rock argentino. Entre sus trabajos más conocidos se encuentra la portada de “Celeste y La Generación” (1986), con una Celeste Carballo en plan punk encendiendo un cigarrillo armado y con la mirada perdida.

Por aquellos años fue integrante de Suéter, la exitosa banda capitaneada por Miguel Zavaleta -quien era entonces su pareja- y Los Twist, siendo la voz femenina en el tercer álbum del grupo, “La máquina del tiempo” (1985).

En 1987, Lizarazu une fuerzas con Tito Losavio para conformar la columna vertebral de Man Ray. El grupo se completaba con Laura Gómez en bajo y Paul Buratti en batería.

“La conocí a Hilda cuando yo ya estaba en Los Twist y ella venía de estar en los Estados Unidos trabajando de fotógrafa. Supongo que en alguna de esas primeras charlas surgió la idea de bautizar Man Ray a la banda, porque Man Ray era, entre otras cosas, fotógrafo”, cuenta Tito Losavio en el libro “Quién es esa chica”, de Agustina Larrea y Tomás Balmaceda.

Sobre el disco debut de Man Ray, Losavio recuerda: “El primer disco lo produjo Andrés Calamaro, en esa época éramos muy amigos, cenábamos juntos seguido, un día apareció la idea y él se entusiasmó. Allí grabamos ‘Extraño ser’, que era una composición de Miguel Zavaleta que tocaba en un versión tecno con una banda que se llamaba Los Proxenetas Prófugos, y ‘Señal que te he perdido’, de Andrés, mucho antes de que él hiciera su propia versión”.

Man Ray tuvo su presentación masiva el 27 de diciembre de 1988. El incipiente grupo tocó en el Festival de la Democracia en la Avenida 9 de Julio, frente a 150.000 espectadores reunidos para ver a los rockeros más populares del país, como Soda Stereo, Luis Alberto Spinetta, Fito Páez y Los Ratones Paranoicos.

Pero a pesar de que su álbum debut fue un verdadero muestrario de la escena musical argentina a finales de la década del 80 -con la participación de Moris, Ariel Rot, Miguel Zavaleta, Gringui Herrera y Richard Coleman, entre otros- no consiguió la repercusión esperada. Fue por eso que la compañía discográfica Sony Music decidió finalizar de forma anticipada y unilateralmente el contrato que tenían, tal como habían hecho con otros artistas en plena época de hiperinflación. “Fue una época dura para el rock, en la que nos devolvieron el contrato a varios, incluyendo a nosotros y a Divididos, por ejemplo”, recuerda Losavio.

Tras la decepción por la poca repercusión obtenida con el disco debut -sólo sonaron esporádicamente en las radios ‘Extraño ser’ y ‘Ser turista’, Hilda Lizarazu y Tito Losavio decidieron poner todas sus energías en otras bandas. El guitarrista continuó con Los Twist, y la cantante fue convocada por Charly García para ser su corista.

man-ray-perro-de-playa-viniloPero el espíritu de Man Ray seguía latente. “Ya teníamos temas para el segundo disco pero no dinero”, rememora el guitarrista. “Y apareció un fan, Jorge González, que se acercó y quiso poner plata para hacerlo. Así grabamos. Con los temas en la mano recorrimos disqueras sin suerte, hasta que Bernardo Bergeret nos dio una chance y lo lanzamos en una edición rara, artística, en vinilo y de tirada muy chiquita. Meses después, cuando pensamos que ya se habían olvidado de él, un par de musicalizadores comenzaron a pasar en las radios ‘Olvídate de mí’ y ‘Caribe Sur’, de manera espontánea y explotó. Fue entonces que logramos relanzarlo, esta vez con una foto de Hilda en la tapa. Y nos dio una gran mano MTV, que empieza a hacer rotar el video de Sola en los bares, que era un clip muy lindo, muy cuidado”, explica Losavio en el libro.

“Perro de playa”, tal el título del disco, se convirtió en un boom vendiendo 30.000 unidades en los primeros meses y con él sus integrantes se dedicaron más de lleno a la banda y no tanto a sus proyectos particulares. “El grupo se transformó en algo que podía dar plata y pudimos dejar las actividades paralelas”, afirma Losavio. Del álbum también se destacan “Tierra sagrada” (con la participación de Charly García en los teclados) y “Sola en los bares”.

En el libro “Antología del rock argentino (La historia detrás de cada canción)” de Maitena Aboitiz, Hilda Lizarazu narra cómo surgió “Sola en los bares”: “Nace desde el azar, en un colectivo de la línea 151. Era de día, estaba viajando sentada en un asiento de las filas de uno mirando por la ventana, yendo hacia el centro por la calle Bartolomé Mitre, y justo en el momento en el que el colectivo frena en un semáforo, veo a un travesti con una mirada muy melancólica. ¡Para mí era una foto lo que estaba viendo! Y me quedé en esa imagen: era morocha y estaba parada en un antiguo umbral de una de esas típicas casas francesas que hay en Buenos Aires”.

man-ray-perro-de-playa-cd“Volví a mi casa con la idea de escribir algunas líneas sobre ese travesti, y empecé a tratar de armar su historia: estaba mareada, era una persona que trabajaba en los bares, había laburado toda la noche, ya era de madrugada… Por eso ‘sola en los bares, no era hombre ni mujer, se transformaba’. Era el sabor de esa melancolía que yo sentía debía ser la vida de un travesti. Eso fue en el año 87, época del primer disco de Man Ray, que salió un año después, pero habíamos dejado esa canción afuera. Al tiempo, cuando me fui a vivir a la casa de una amiga que era pareja de Richard Coleman, con él intercambiábamos las cosas que hacíamos. Un día vio la canción escrita en un cuaderno y me dijo: ‘¿Por qué no ponés este tema? Está buenísimo’. Tomé su opinión y ‘Sola en los bares’ finalmente se editó en el 92, en ‘Perro de Playa’. Cuando salió la canción mi hermana me llamó por teléfono para contarme que se sentía súper reflejada con el tema. ‘¡Ay me siento re identificada! ¿Esa canción me la escribiste para mí, no?’, me dijo. No escuchó nada: ¡es un tema de un travesti!”.