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El baterista de Don Osvaldo cuenta la verdad sobre la escenografía en Baradero

09/06/2015 - Noticias
El baterista de Don Osvaldo cuenta la verdad sobre la escenografía en Baradero

Después del show de Don Osvaldo en Baradero el pasado fin de semana, varios medios se hicieron eco de la escenografía del espectáculo, titulando “La polémica escenografía del último show de Pato Fontanet”. Se dijo que sobre el escenario se representaban llamas, en alusión a aquella fatídica noche del 30 de diciembre de 2004. El baterista de la banda, Luis Lamas, explicó cómo se malinterpretó algo que, en realidad, no era lo que muchos medios informaron.

“Me parece nefasto lo que publicaron varios medios”, dijo Lamas, sobreviviente de Cromañón y baterista de Don Osvaldo. “Queda muy lejos de esta banda hacer algo para burlarse de la tragedia de Cromañón. Este grupo está integrado prácticamente por sobrevivientes. Todo lo que pueda decir de la escenografía está en segundo plano. Acá se está hablando de algo muy sensible y mucha magnitud, como lo que ocurrió en Cromañón, para que algunos periodistas se tomen la libertad de no chequear e informarse realmente cómo fue el tema”.

Sobre la idea de la escenografía montada en Baradero, Lamas explicó: «Era mostrar con un muñeco inflable, que terminó siendo de telgopor, una justicia abandonada, casi muerta, porque a casi once años de la tragedia de Cromañón todavía no hay una resolución». Y agregó: «Con respecto a cómo se juzgó a los chicos, considero que tenemos un tribunal injusto. En un juicio que duró más de un año y por el que pasaron más de trescientos testigos, los músicos fueron absueltos. Y después un tribunal, que interpretó una presentación de apenas treinta hojas, fijó y subió las penas. Entonces, a partir de eso, incluso en el último disco de Callejeros hay una alusión a esa justicia que consideramos que está dormida. La idea era seguir por esa corriente».

En la entrevista con Mavirock, Lamas lo dejó bien claro: «Lo que hubo atrás fue un telón, porque el show comenzó de día, a las seis de la tarde, y era la imagen de un atardecer. En el décimo tema, la tela cayó y se presentó a una pantalla, de ocho metros por seis, en la que se proyectaron imágenes referentes a cada tema que fuimos tocando».