Menú

Hace 35 años, “No Jacket Required” enviaba a Phil Collins al estrellato mundial

25/01/2020 - Retro
Hace 35 años, “No Jacket Required” enviaba a Phil Collins al estrellato mundial

A mediados de los años 80, Phil Collins ya tenía un par de álbumes exitosos como solista, además de su trabajo habitual en Genesis. Pero el 25 de enero de 1985, realmente comenzó el salto de “estrella de rock” a “superestrella mundial”. Ese fue el día en que Collins regresó a las disquerías con su tercer álbum solista, “No Jacket Required”.

A pesar de un título y un arte de tapa modestos, finalmente se convertiría en el sexto LP más vendido de 1985. Antes de que terminara el año, Collins agregó cuatro singles Top 10 más a su lista de éxitos, tocó en vivo en dos continentes en el mismo día, e invadió la radio y MTV con su voz y su característico sonido de batería.

Entre “No Jacket Required”, el regreso de Genesis al año siguiente con “Invisible Touch” y su siempre ocupada agenda como productor, Collins fue una figura omnipresente durante aquellos años. Y podría decirse que todo comenzó a tomar forma con este álbum, que combinó cuatro singles listos para sonar en la radio con un conjunto de videoclips que aprovecharon al máximo su sentido del humor y su evidente facilidad frente a la cámara.

Primero, sin embargo, necesitaba las canciones. Siguiendo un patrón que continuó a lo largo de su carrera solista, Collins comenzó el proceso grabando una serie de demos meticulosos en su estudio casero para que, como le dijo a Hi-Fi News & Record Review, para cuando llegara el momento de grabar sus nuevas canciones, “ya había hecho las cosas difíciles en casa. Simplemente entré ahí, copié mis demos en 16 pistas y conseguí algunos amigos para tocar”.

Siendo quien era Collins en aquel momento, “algunos amigos” incluía a algunas de las estrellas de rock más grandes de los años 80. “Había trabajado con Peter Gabriel no mucho antes, así que conseguí que él y Helen Terry vinieran a cantar en ‘Take Me Home'”, recordó. “Y Sting cantó conmigo en ‘Long, Long Way to Go’, porque acabábamos de tocar en Band Aid juntos”.

Mientras tanto, una noche con otro amigo famoso, Robert Plant, terminó inspirando el título del álbum. A Collins le había sido negado el ingreso a un restaurante de Chicago, The Pump Room, porque no llevaba saco. El baterista decidió tomarse en broma ese momento al bautizar su nuevo disco. “Estaba vestido bastante bien”, le dijo a Playboy. “Pantalones apropiados, no eran jeans, y una bonita campera de cuero, y me dijeron: ‘Señor, no puede entrar aquí sin un saco’. Le dije: ‘Estoy usando una campera’. En pocas palabras, estaba furioso”.

Collins se hizo cargo de la mayoría de los instrumentos durante la grabación de los demos, pero necesitaba un guitarrista, y terminó llenando el vacío contactando a Daryl Steurmer, habitual acompañante de Genesis.

“Me llamó en un momento y dijo que tenía algunas canciones escritas para un nuevo álbum. Esto fue en 1984”, recordó Steurmer más tarde, riéndose de que la falta de competencia de Collins con la guitarra terminó impactando en su carrera. “No había terminado todas las canciones del álbum. Algunas de las canciones estaban a la mitad y otras estaban totalmente terminadas. Me preguntó si podía venir a hacer los demos con él porque no tocaba la guitarra. Gracias a Dios que no toca la guitarra”.

Siempre cómodo con las baladas, Collins destacó su lado más suave en “No Jacket Required”, pero también se inclinó por sus influencias de R&B, tanto en cortes más tranquilos como el primer single del álbum, “One More Night”, que más tarde dijo que estuvo inspirado en una canción de los Jacksons, y en temas uptempo como “Sussudio”, inspirado en Prince.

“Me fijé el objetivo de escribir cosas que no había hecho antes”, explicó Collins. “Quería que fuera más orientado al baile”.

Esa mezcla de sonidos contemporáneos y pop para adultos llegó en el momento adecuado para la radio, donde “No Jacket Required” colocó un éxito tras otro durante meses, comenzando con “One More Night” (Nº 1 en el Hot 100 de Billboard) a fines de 1984 y continuando con “Sussudio” (Nº 1), “Don’t Lose My Number” (Nº 4) y “Take Me Home” (Nº 7). Incluso metió un éxito el el chart de rock de Billboard (“Inside Out”, Nº 9).

A finales de los años 90, Collins había sido visto por muchos como un síntoma de los males del “rock corporativo” durante las dos décadas anteriores, una opinión que finalmente llegó a comprender. “Ahora puedo mirar hacia atrás y ver lo molesto que debo haber sido para mucha gente en los años 80 y 90”, suspiró en una entrevista de 2011. “Parecía estar en todas partes”.

Para algunos fans de Genesis se volvió tentador preguntarse en qué medida el éxito solista de Collins contribuyó a su eventual salida de la banda a mediados de los 90, ya que sus antiguos compañeros de banda perecían no estar dispuestos a renunciar a su idea de seguir adelante.

“Era nuestro amigo y queríamos que fuera exitoso”, respondió el tecladista de Genesis Tony Banks cuando se le preguntó por sus sentimientos en ese momento sobre al enorme éxito solista de Collins. “Simplemente”, se rió, “no fue tan exitoso”.

Steurmer, mientras tanto, no se disculpa por el gran impacto del álbum. “Es uno de esos discos en los que todo entró en el momento adecuado. La química entre los músicos y la gente fue buena”, dijo a Soul Culture. “Para mí, es mi álbum favorito de Phil Collins de todos los tiempos porque no hay una canción que me moleste escuchar. Puedo escuchar ese álbum de principio a fin sin saltar una canción. No puedo decir eso sobre muchos álbumes. Hay muchos artistas que amo, pero es difícil dejar de escuchar este disco”.