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Hace 40 años, Pink Floyd levantaba el muro más famoso del rock: “The Wall”

30/11/2019 - Retro
Hace 40 años, Pink Floyd levantaba el muro más famoso del rock: “The Wall”

En 1978, cuando Roger Waters empezó a trabajar en “The Wall”, ya estaba comenzando a vivir la vida aislada de una estrella de rock. La última gira de Pink Floyd en apoyo del álbum “Animals”, de 1977, fue para Waters casi una catástrofe, con un público revoltoso y más preocupado por encender petardos y charlar que por escuchar al grupo en el escenario.

Las cosas se pusieron tan mal que Waters terminó escupiendo a un fan en la cara durante un show. Entonces, para cuando comenzó a trabajar en el sucesor de “Animals”, estaba cada vez más claro que no quería ser la sacrificada estrella de rock en la que se había convertido. En 1977, durante la gira “In the Flesh”, Waters imaginó noche tras noche un muro entre el público y él. Se convirtió en el tema central del próximo disco de la banda, otro álbum conceptual: este era sobre el aislamiento, el abandono y las cicatrices nunca curadas, tanto mentales como físicas, infligidas durante la infancia. Y muchas cosas más.

“The Wall” se convirtió prácticamente en un proyecto de Waters. De las 26 canciones repartidas en los cuatro lados del álbum doble original, solo cuatro de ellas cuentan con un crédito de co-escritura: “Young Lust”, “Comfortably Numb” y “Run Like Hell” -colaboraciones con el guitarrista David Gilmour, quien también toma la voz principal en dos de ellas-, y “The Trial” -que da crédito al coproductor Bob Ezrin-. Todo lo demás, las letras, la música y la historia, son de Waters.

¡Y qué historia! La estrella de rock Pink (basada en Waters, con un poco de Syd Barrett) perdió a su padre en la Segunda Guerra Mundial y fue criado por una madre asfixiante y sobreprotectora. Sus años en la escuela fueron un infierno total, plagado de palizas, bullying y tortura emocional. Para cuando se convierte en una gran estrella, una vida de consumo desenfrenado de drogas, desconfianza y aislamiento ya está establecida. Su colapso total resulta en un desmayo en el escenario y, eventualmente, la caída del muro protector que construyó a su alrededor.

Después de explorar temas similares en sus tres álbumes anteriores -“The Dark Side of the Moon” (1973), “Wish You Were Here” (1975) y “Animals” (1977)-, Pink Floyd fue por todo en “The Wall”. Se puede escuchar en la voz de Waters, que duele de dolor y enojo. Se puede escuchar en la música, que se desvía desde el rock agresivo hasta las súplicas nocturnas y los niños que cantan sobre desmantelar el sistema educativo.

Y se puede escuchar en las palabras del proyecto más personal de Waters. Aquí hay toda una vida de dolor y rabia, y al igual que la ópera rock que Pete Townshend había hecho con The Who 10 años antes, “Tommy”, es un exorcismo de los demonios que han perseguido a su creador durante décadas.

“Me he dado cuenta de que no se trata de mí, se trata de alguien que ha sufrido la pérdida de un ser querido en algún tipo de conflicto, ya sea una guerra o alguna otra cosa”, dijo Waters en una entrevista con Billboard en 2012. “Se trata de los problemas que todos enfrentamos con una autoridad errante, o todas las dificultades que tenemos en las relaciones entre nosotros, ya sean relaciones sexuales o relaciones políticas/internas”.

Más allá de la idea del muro que engloba a todo el álbum, “The Wall” tiene otras aristas. La canción “Empty Spaces” incluye un mensaje oculto. “Felicidades. Acabas de descubrir el mensaje secreto. Por favor envía tu respuesta al Viejo Pink, cuidador de la Granja Loca, Chalfont…”, dice, pero sólo puede escucharse si se reproduce la canción al revés. En una entrevista con Sonic Reality, el baterista Nick Mason reveló que la banda tomó la idea de los rumores que indicaban que otros artistas estaban ocultando mensajes subliminales en sus canciones.

“En ese momento, la gente siempre estaba buscando mensajes en los álbumes”, explicó Mason. “Así que pensamos: ‘Oh, bueno. Será mejor que hagamos uno'”. Y aunque “The Wall” no es precisamente un disco divertido, este es un momento que ofrece un poco de comicidad. Cuando se le preguntó si había algún tipo de significado más profundo en el mensaje, Mason ofreció la respuesta más obvia, riéndose: “Es un completo disparate”.

Detrás de escena, Waters tomó el control del proyecto y en el proceso terminó dañando su relación ya fracturada con sus compañeros de banda. Los cuatro miembros rara vez estaban juntos en el estudio. Y para el final de las sesiones de grabación, que se prolongaron durante meses, el tecladista Richard Wright estaba fuera de la banda por completo (aunque más tarde fue contratado como músico de gira cuando Pink Floyd ofreció un puñado de conciertos para promocionar el álbum).

Pero nada de esto importaba mucho a los fans de Pink Floyd. Cuando “The Wall” fue publicado, el 30 de noviembre de 1979, casi inmediatamente se disparó a la cima de los charts, permaneciendo en el número uno en los Estados Unidos durante 15 semanas. También le dio a la banda su único single número uno en los Estados Unidos con “Another Brick in the Wall, Part 2”, que también alcanzó el primer lugar en el Reino Unido y una veintena de países más.

Debido al alcance de la producción en vivo (que incluía un gigantesco muro real que se construiría en el escenario cada noche), así como a la aversión de Waters a volver a las rutas, la gira en apoyo del álbum se limitó a solo unos pocos ciudades, incluidas Los Ángeles y Londres. En 1982, se lanzó una versión cinematográfica de la narrativa del álbum protagonizada por el líder de Boomtown Rats, Bob Geldof, en el papel de Pink.

En 1983, Pink Floyd lanzó “The Final Cut”, una especie de secuela de “The Wall” que era más o menos un álbum solista de Waters. En dos años, Waters se había ido del grupo para siempre. Y los miembros restantes de Floyd, Gilmour, Mason y un Wright que regresaba, continuaron sin su principal chispa creativa.

El 21 de julio de 1990, el propio Waters revivió “The Wall” en una puesta en escena única en el mismo sitio donde se levantaba el Muro de Berlín, que había caído menos de un año antes. En 2010 se embarcó en una gira mundial inspirada en “The Wall”, convocando a más de 400 espectadores durante nueve noches en el estadio de River, rompiendo todos los récords de asistencia.

Incluso con su gran prestigio desde su lanzamiento en 1979, el legado del álbum ha seguido creciendo en los últimos 40 años. Sigue siendo uno de los mejores y más completos álbumes conceptuales del rock. Al final, sin embargo, al igual que el muro que Pink había construido ladrillo a ladrillo, “The Wall” construyó una división entre Waters y sus compañeros, y efectivamente puso fin a una de las bandas más aventureras del rock. Pero a cambio, Pink Floyd realizó un trabajo de una intimidad y una profundidad impresionantes. Todos estos años después, todavía no hay nada igual.