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Hace 50 años Los Beatles ofrecieron su icónico concierto en la terraza de Abbey Road

30/01/2019 - Retro
Hace 50 años Los Beatles ofrecieron su icónico concierto en la terraza de Abbey Road

Cuando los Beatles ofrecieron su último concierto, la última actuación pública de una carrera en la que habían destrozado y luego reconstruido los cimientos de la música popular, no fue en el entorno lógico en el que muchos podrían haber esperado que fuera. Fue, de hecho, en una terraza de Londres durante la fría tarde del 30 de enero de 1969.

El plan había sido inicialmente más grandioso. Estaban en el proceso de filmar un documental, que cubría la composición, el ensayo y la grabación de las canciones que más tarde conformarían el último álbum de la banda, “Let It Be”. La película necesitaba un clímax, por lo que se decidió que tocarían en un lugar poco ortodoxo, pero ¿dónde? ¿El desierto del Sahara? ¿Las Pirámides de Egipto? ¿Un anfiteatro de 2000 años en Túnez? ¿A bordo del recientemente construido crucero QE2?

Todos estos lugares fueron analizados pero finalmente descartados en favor de la terraza de Londres, a cinco pisos de altura, sobre el edificio de Apple Corps en 3 Savile Row. Era un desafío bastante complicado: los ingenieros de sonido tenían que pasar los cables desde el techo hasta el estudio de grabación en el sótano, mientras que medias femeninas envolvían los micrófonos para protegerlos contra la distorsión que provocaba el viento. Ya hacía el frío suficiente para que los dedos de Paul McCartney se adormecieran a mitad de la actuación, mientras que John Lennon tuvo que pedir prestado el abrigo de piel de Yoko Ono. Ringo Starr también se envolvió en el abrigo de su pareja para defenderse del frío.

Junto con Billy Preston en los teclados, los Beatles tocaron cinco canciones en 42 minutos, algunas de las cuales se repitieron varias veces. “Get Back”, que terminaría como la canción de cierre de “Let It Be”, se interpretó tres veces, mientras que “Don’t Let Me Down” y I’ve Got A Feeling” se tocaron dos veces. Hubo una única versión de una de las primeras composiciones de Lennon-McCartney, “One After 909”, así como una nueva canción, “Dig A Pony”.

Mientras tocaban y el sonido resonaba en el West End londinense, la gente se dirigía a los techos vecinos, miraba por las ventanas y se reunía en las calles para ver el espectáculo. Esto causó un gran revuelo, con los automovilistas descontentos que hacían sonar sus bocinas mientras intentaban avanzar a través de las masas atestadas. También llamó la atención de la Policía Metropolitana, que tenía una estación en la misma calle; de ​​hecho, la vista del concierto desde el techo de aquel edificio probablemente hubiera sido muy buena.

Se ha cuestionado ampliamente a la policía por cancelar el concierto ese día, pero, a decir verdad, fueron indulgentes. Por un lado, la música se prolongó durante tres cuartos de hora (seguramente se podría haber detenido mucho antes) y, según un empleado de Apple Corps, la policía le dio a los representantes de los Beatles un resto de 10 minutos antes de que finalmente cancelaran el show. Las imágenes del documental muestran a dos policías tímidamente detrás de la banda mientras tocan la segunda versión de “Don’t Let Me Down”, seguramente en la encrucijada de cumplir con su deber y no querer interrumpir a la mejor banda de rock de todos los tiempos.

Eventualmente, sin embargo, las autoridades decidieron que ya era suficiente y apagaron los amplificadores. Esto le dio un final abrupto al concierto, pero al mismo tiempo dio lugar a especulaciones frenéticas. La banda no había tocado para una audiencia paga desde agosto de 1966, ¿era este un primer paso para volver a las giras? ¿Los miembros de la banda habían logrado evitar las tensiones que amenazaban con arruinar las grabaciones de sus últimos álbumes? A juzgar por las miradas sonrientes intercambiadas entre ellos a lo largo de la actuación, se podría haber pensado eso.

Sea lo que sea, esto resultó ser verdaderamente el final. A fines de ese mismo año, la banda se había separado de manera no oficial y, un mes antes de que “Let It Be” fuera lanzado en mayo de 1970, los Beatles se habían separado formalmente. Fue un final peculiar, no tal vez el que merecían, o que muchos fanáticos hubieran querido, pero sin duda fue inolvidable. El murmullo frívolo de John Lennon, capturado en la cinta e incluido al final del último álbum, lo resume: “Me gustaría dar las gracias en nombre del grupo. Espero que hayamos pasado la audición”.