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Hace 60 años, Lennon, McCartney y Harrison grababan juntos por primera vez

14/07/2018 - Retro
Hace 60 años, Lennon, McCartney y Harrison grababan juntos por primera vez

El 14 de julio de 1958 -hace exactamente 60 años- John Lennon, Paul McCartney y George Harrison ingresaron a un estudio de grabación por primera vez en su carrera. Lo hicieron para registrar un demo de The Quarrymen, el grupo que completaban el pianista John Duff Lowe y el baterista Colin Hanton.

“Pagamos, hicimos el disco y salimos siendo unos muchachos felices”, recordó Hanton. El resultado de esa jornada en los estudios Percy Philips de Liverpool estuvo perdido por 23 años.

El demo estaba conformado por dos canciones. “That’ll Be the Day” era un cover de Buddy Holly & The Crickets, mientras “In Spite of All the Danger” fue una de las primeras composiciones de McCartney.

La decisión de la banda de invertir 5 libras en un demo fue tomada porque no tenían ninguna grabación propia para mostrarse, más allá de los shows en vivo que realizaban en clubes de Liverpool. Lennon se enteró que Percy Phillips, un vendedor de electrodomésticos de la ciudad, tenía un estudio privado montado en el living de su casa, ubicada en el número 38 de la calle Kensington, y acordó una sesión.

La misma duró unas dos horas y dejó un registro casi inaudible. Al día siguiente, y sin imaginarse el porvenir de la banda, el estudio destruyó la cinta. Mientras tanto, en otra zona de la ciudad, Julia Lennon, la madre de John, moría atropellada por un policía.

Ante la falta de dinero para costear varias copias, los cinco decidieron prestarse ese único disco durante una semana cada uno, aunque el resultado no fue el esperado. En 1981, once años después de la separación de los Beatles, Lowe recordó la existencia del simple de diez pulgadas, que aún permanecía en la casa de sus padres. “No es que lo volví a encontrar, porque en realidad nunca lo perdí. Como era frágil, lo mantuve en el fondo de un cajón durante 23 años”, aseguró Lowe, sosteniendo que se lo quedó tanto tiempo porque “nadie más quería pedirlo prestado o preguntaba por él”.

Mientras toda la memorabilia Beatle alcanzaba niveles de reventa astronómicos, el pianista pensó que era un buen momento para hacerse de una gran cantidad de dinero. Para ello acudió a la casa de subastas Sotheby’s.

Pocos días después, la noticia se había expandido por todo el Reino Unido, mientras el diario londinense Sunday Times publicaba la historia, calculando su valor en cinco dígitos. Al leer la nota, McCartney reaccionó. El estudio de abogados que lo representaba, Clintons, envío una carta a Lowe para advertirle que la venta no era posible, ya que violaría la propiedad intelectual de la canción firmada por McCartney en la que, por única vez en la historia, había compartido créditos con Harrison por su solo de guitarra.

La carta también adjuntaba el número telefónico de Peasmarsh, la residencia privada de McCartney en Sussex, y así discutir la posibilidad de una venta privada con él. Tras ponerse de acuerdo, McCartney obtuvo el simple por una cifra que nunca se hizo pública. “Le di a Paul mi palabra de que nunca revelaría lo que me dio por el disco”, reconoció Lowe. Luego del intercambio, el Beatle invitó al pianista -a quien conocía del Liverpool Institute Grammar School desde 1953- a volver a comunicarse con él para reunirse en Londres. Cuando intentó llamarlo nuevamente, una semana más tarde, el número ya no estaba disponible.

Con el material en su poder, McCartney envió el disco a Abbey Road para restaurar su sonido y realizar unas pocas copias para entregar como regalo de Navidad a sus amigos, entre ellos, Harrison y Ringo Starr. Pero ninguno de los dos Quarrymen que participaron de la grabación recibieron la suya: “Yo no era uno de los amigos a quienes le regaló una copia”, recordó Hanton entre risas.

En 2012, la revista inglesa Record Collector valuó al simple original en 200.000 libras, mientras que las copias se tasaron en 10.000. En 1995, ambas canciones fueron publicadas dentro del compilado “Anthology 1”, junto a otros temas inéditos de esa época y “Free As a Bird”, una canción de Lennon finalizada por los otros tres Beatles.

“Cuando Lowe se lo vendió a Paul, estuve feliz porque luego, con la inclusión de las canciones en el ‘Anthology’, y al haber pagado mi parte, obtuve un porcentaje”, dijo contento el baterista, quien junto a Lowe continúa realizando shows con The Quarrymen.