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Hoy se cumplen 25 años del lanzamiento de “Dangerous”, el último gran disco de Michael Jackson

26/11/2016 - Retro
Hoy se cumplen 25 años del lanzamiento de “Dangerous”, el último gran disco de Michael Jackson

Después del inmenso éxito que significó “Thriller”, Michael Jackson se vio en aprietos para repetir. Y lo hizo con “Bad”, que generó nueve singles. El reto era no defraudar con su siguiente producción.

“Dangerous” fue un álbum muy esperado, tanto que un grupo de ladrones armados robó 30.000 copias antes de su lanzamiento oficial. Desde su publicación, el 26 de noviembre de 1991, ha vendido más de 30 millones de copias y se convirtió en uno de los discos más exitosos de los años 90.

En medio de un mercado signado por el crecimiento del hip hop y el advenimiento de un nuevo sonido en el seno del R&B, denominado “New Jack Swing”, Jackson decidió dar un paso adelante y crear un álbum moderno, completamente actualizado. Para eso contrató a Teddy Riley, uno de los impulsores de esa nueva tendencia. Por primera vez en su carrera solista, Jackson seguía las leyes del mercado, en lugar de crearlas.

Ese paso adelante significó alejarse de Quincy Jones, factótum de sus discos anteriores. De hecho, era la primera vez que Jackson trabajaba sin Jones desde su álbum “Forever”, de 1975. Y también implicó un riesgo, al abandonar el sonido más pop y mainstream que aseguraba Jones.

Por eso se pusieron sobre la mesa todas las posibilidades multimedia del momento. El estreno mundial del costoso videoclip de “Black or White”, con la superestrella Macaulay Culkin, fue parte de esa movida. El clip se transmitió simultáneamente a 27 países y fue visto por más de 500 millones de personas en todo el mundo. La canción también se apoya en un riff de guitarra rockera, un rap en el medio y el clip cuenta con una escena final de “morphing” que simbólicamente une a todas las razas sobre la Tierra.

La primera vez que se emitió el video, no contó toda la historia. Siguió por otros tres o cuatro minutos, con Jackson nuevamente en el centro de la escena, en forma de jaguar, tocándose su entrepierna y vandalizando un coche oxidado en lo que se parece notablemente a la escenografía de su clip “The Way You Make Me Feel”, ahora un desierto abandonado. Fue esa extensión del video la que provocó controversia, lo que finalmente llevó a correcciones digitales y una disculpa de Jackson.

Tal como sucedió con sus discos anteriores, Jackson se mueve entre el pop y el rock, convocando a invitados especiales. En esta oportunidad aparecen el guitarrista de Guns N’ Roses, Slash (“Give in to Me”), el rapero Heavy D. (“Jam”), la princesa Stephanie de Mónaco (aportando su voz en “In the Closet”) y el productor Bill Bottrell (bajo el seudónimo de L.T.B., en “Black or White”).

Desde “We Are The World”, aquel himno co-compuesto con Lionel Richie que convocó a más de 40 estrellas para mitigar el hambre en África, Jackson siempre mostró en sus discos algún esbozo de conciencia social. Lo hizo en “Man in the Mirror”, del álbum “Bad”. En “Dangerous”, esa tarea le corresponde a “Heal the World”, con una letra que parece extractada de un folleto de UNICEF o Greenpeace.

Otras canciones que siguen una línea similar son “Will You Be There” y “Keep The Faith”, esta última con la participación del coro gospel The Andraé Crouch Singers. Si bien el “New Jack Swing” recorre todo el disco, hay canciones que bucean en otros estilos: “Give in to Me” es una balada rockera, “Gone Too Soon” es una balada pop, “Remember the Time” tiene marcadas influencias de R&B y funk, mientras “Jam” y “Who Is It” poseen fuertes elementos del funk.

En una crítica para la revista Rolling Stone, Alan Light escribió que Jackson era “un hombre, ya no un hombre-niño, enfrentándose a sus demonios bien conocidos por todos, y logrando la trascendencia a través de la interpretación”, en un álbum que tenía “el desafío imposible de superar lo establecido por ‘Thriller'”.

Jackson siempre había sido un libro emocionalmente abierto, pero en el pasado era más preventivo acerca de llevar al público a los capítulos que, pensaba, podrían ser objetados. Aquí, sin embargo, las 14 canciones -más de 77 minutos- están llenas de vergüenza, traición y obsesión que tristemente abrumarían el resto de su carrera y su vida. Aquel artista que una vez, literalmente, se había quemado por cobrar un cheque de Pepsi, ahora jugaba con fuego en público.