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Los Animalitos: «Queremos vivir tocando en fiestas provinciales»

15/12/2015 - Noticias
Los Animalitos: «Queremos vivir tocando en fiestas provinciales»

Los Animalitos, el grupo liderado por Nico Landa, está presentando en una gira en el interior del país su nuevo disco «Nuestra Aventura», en una búsqueda cancionera dentro de un estilo que definen como country litoraleño -una presencia que se marca desde la hermosa foto paisajista que ilustra el sobre interno- y que los acerca a grandes buceadores de la canción rock argentina.

Para lograr ese sonido, los Animalitos se pusieron en manos de Martín «Tucán» Bossa, integrante de La Franela, y productor con experiencia, que colocó el acento en que las guitarras de Javier «Calcu» Hernández y Gonzalo Gutiérrez tuvieran ese sonido bien americano, mezcla de rock, country y folk, para vestir las letras románticas, plagadas de aires ribereños y de una prosa bien coloquial que narra Landa, y que tuvo la ayuda de otro poeta fértil, Marcelo «Cuino» Scornik.

La mixtura buscada por la banda se evidencia en el riff inicial de “Entre la vida y el amor”, una canción que con dulzura y suavidad se cuenta la historia de un perdedor y un soñador romántico del litoral, que emparenta a la banda con el grupo de bandas cancioneras como Estelares, Ella Es Tan Cargosa y los correntinos de Superlasciva.

Para reafirmar esa búsqueda cancionera dentro del genero country, los Animalitos llamaron al experto local en pedal y lap steel guitar, Pablo Hadida, que embelleció las canciones, mientras Landa cuenta historias de turismo, de esos argentinos que viene del interior a buscar una oportunidad en la Gran Ciudad como ocurre en la fresca “En el aire”.

El trabajo de Landa, Hernández y Gutiérrez sería imposible sin el trabajo de esa base precisa, capaz de ir del folclore paraguayo, el chamamé a un sonido al estilo de los Heartbreakers de Tom Petty, que integran el bajista Alfredo Vargas y Uriel Tordo en batería.

En su intención de marcar a fuego el sello de country litoraleño, los Animalitos recurrieron al arpa de Eduardo Zalazar para darle aires bien paraguayos a la bonita balada “Chica del barrio obrero”, en la que Landa habla de “tomar tereré con choricito y mandioca”, además de mezclar palabras en guaraní acompañado por una romántica percusión, mientras las guitarras se lucen con un interesante trabajo melódico.

Sobre el nuevo disco y el trabajo de la banda en todos los festivales provinciales, el guitarrista Calcu Hernández charló con la agencia Télam:

– ¿Cuánto tiempo les tomó grabar “Nuestra Aventura”?

– Nos tomó un año/año y medio entre composición, la producción que fue larga y grabación. Fue un lindo trabajo, llegamos a grabar con las canciones totalmente preparadas. El productor, el Tucán Bosa, nos dijo que las canciones ya estaban así que solo había que hacerlas sonar bien. Estuvo lindo, fue una consolidación del actual formato de la banda más cercano al pop y la canción que los inicios multigenéricos.

– ¿Por qué lo denominan country litoraleño? ¿Encuentran cosas en el folclore argentino, el uruguayo y el paraguayo cosas que se puedan vincular con eso?

– El vínculo es más emocional que musical efectivo. En este disco hay un par de canciones que escuchás y que pueden ser medio country. Nosotros le agregamos el “litoraleño” porque tiene que ver con nuestro imaginario, nuestro universo que transcurre entre Buenos Aires y Asunción de Paraguay. Después hay una cuestión sociológica, yo crecí en Paraná y me inicié musicalmente ahí, Alfredo Vargas (el bajista) arrancó tocando en Asunción y su madre es paraguaya, Nico Landa es muy porteño pero es quien más transita la música popular argentina… Eso enriquece. De algún modo eso se digiere y se convierte en nuestras canciones. Es un chiste que queremos inventar, igual, inventar un género que no existe. Los Animalitos nos manejamos con chistes y el nuevo es el country litoraleño.

– ¿Hay de esos estilos que les gustan a ustedes esa cuestión de una oda a la naturaleza pero también de una cuestión de romanticismo popular o urbano?

– Sí. El disco son prácticamente todas historias de amor donde siempre está involucrada la distancia y el viaje o encuentros de amor que luego terminan porque alguien tiene que moverse. Después sí hay mucha referencia a lo selvático, hay referencia al río y a la montaña… Se crea un universo producto de la mente de Nico que es quien crea las letras. También hay una cosa de nostalgia alegre. El grupo es de permanente alegría, pero en la letra vas a encontrar un dejo de nostalgia que todavía no sabemos de qué.

– ¿Se da en la vida de Los Animalitos esto de tocar en Paraná, Gualeguaychú u otro lugar?

– Se da absolutamente. Uno de nuestros gustos es tocar en lugares que están fuera del mercado del espectáculo, un poco buscado y un poco porque sucede.

Por ejemplo, El Socorro es una localidad que está a 20 kilómetros de Pergamino y que viven mil personas. Su entrada es un gran silo gigante, hay una vieja estación de un tren que no llegó más y allí tocamos como cuatro veces en el marco de un festival pero también en medio del año para la familia.

Ahora nos vamos a tocar a un lugar que se llama Arroyo del Medio, en Misiones, que es en el medio de un monte. No hay ni plaza del pueblo y ahí vamos a tocar, arreglamos con una gente de una fundación que se llama Manos Misioneras. A Posadas fuimos este año tres veces, a los shows que hacemos en Capital vienen artistas posadeños a tocar. Tenemos un diálogo directo con los lugares, nos gusta mucho ir y hablar con la gente para escuchar sus historias. Transitamos esos lugares y nos gusta. Es como el camino a La Meca, el nuestro es de Buenos Aires a Asunción.

– ¿Y allá en Paraguay se vinculan más con folcloristas o con rockeros?

– Vos te encontrás con los rockeros cuando viajás porque son lugares de rock. Tenemos un vínculo de investigadores de la música, vamos a los lugares y queremos ver y escuchar. Eso y con la gente, la gente flashea mucho. En el último disco teníamos una versión de «Recuerdo en Ypacarai» que resultaba fascinante porque para los chicos son las canciones aburridas de los padres transformadas en temas de rock y para los viejos son sus canciones. Pero tenemos mayor vínculo con los rockeros que con los folcloristas por ahora. Igual, si en un post show hay un asado y hay una guitarra criolla, si hay un tipo grande se sorprende porque Nico sabe todos los temas que se te ocurran.

– ¿Cómo son esos vínculos con lo que sería la canción rock argentina? ¿Se sienten parte de ese ADN?

– Sí. Viste que las escenas no son tan identificables porque los lugares están diversificados, pero hay una tradición que tiene que ver con la vieja canción de estrofa, estribillo y puente que inventaron Los Beatles. Todo lo que ande por ahí a nosotros nos seduce. Hay vínculos que tienen que ver con lo musical como Superlasciva o los chicos de Misiones, ese espíritu rockero que también se puede tocar con una guitarra acústica. Y, sobre todo, que está diciendo cosas y generando acordes. No tenemos la ventaja de la afonía anglosajona, acá tenés que decir algo.

– ¿Cómo es cuando salen a tocar al interior? ¿Los invitan a las fiestas y se mezclan con el folclore?

– Lo gestionamos mucho pero es difícil porque muchos te dicen que no traen bandas de rock. El año pasado estuvimos a punto de entrar a la fiesta del inmigrante en Oberá y ya estaba cerrada la grilla, pero ya hablamos para hacerlo este año.

Nosotros, si pudiéramos vivir tocando en fiestas provinciales, no nos importa el mercado del rock, pero lo diremos cuando vivamos de eso. Ahora el 12 tocamos en un evento que se llama la Caravana Cultural Correntina y ahí tocan artistas de folclore y nosotros. Nuestra meta es vivir de las fiestas provinciales.