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“Never Mind The Bollocks” de los Sex Pistols cumple 40 años

28/10/2017 - Retro
“Never Mind The Bollocks” de los Sex Pistols cumple 40 años

En agosto de 1976, los Sex Pistols hicieron su primera aparición televisiva en el programa “So It Goes” de Granada Television, el canal de Manchester que vimos en la película “24 Hour Party People”. Allí interpretan su emblemática canción “Anarchy In The UK”.

En esa transmisión de televisión, la imagen de los Sex Pistols por primera vez podía verse más allá de la limitada audiencia de sus conciertos, llegando a todos, y la violencia termina estallando inmediatamente como el canon estético fundamental del punk.

Poco más de un año después, el 28 de octubre de 1977, sale “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols”, su primer y único álbum. El título, que podría traducirse como “Me chupa un huevo, aquí están los Sex Pistols”, trajo muchos problemas para la compañía discográfica, los medios y las disquerías.

El disco tuvo cuatro singles previos: “Anarchy In The UK”, “God Save The Queen”, “Pretty Vacant” y “Holidays In The Sun”. Todos polémicos. “God Save the Queen” fue publicado en mayo de 1977, coincidiendo con el jubileo de plata de la Reina. La falsa indignación moral había dado paso a la falsa indignación patriótica, ya que el single escaló hasta lo más alto de los charts británicos. Según la historia, se le impidió que alcanzara el puesto número uno gracias a las maquinaciones de la industria y los encargados de compilar los charts.

Antes de su publicación, el álbum ya había inspirado severas controversias. Dentro de la industria, el mánager de la banda, Malcolm McLaren, había tratado de estafar a Virgin, el sello discográfico de los Sex Pistols, al publicar un álbum de contrabando, “Spunk”, justo antes del lanzamiento del LP “oficial”. Las disputas de último minuto sobre la lista de canciones también fueron pensadas para generar conflictos.

En los medios, el título del álbum y la inclusión de la canción “Bodies”, una sangrienta representación de un aborto repleta de improperios a cargo de Johnny Rotten, fue suficiente para justificar otra ronda de indignación. Los spots publicitarios de televisión y radio planificados para el disco fueron rechazados por las respectivas asociaciones de medios.

Dentro de la prensa musical y entre los seguidores del punk, se debatió sobre la producción pulida y multicapa del álbum a cargo de Chris Thomas y la inclusión de los cuatro singles anteriores, como si la estafa ya hubiera comenzado como un gran éxito empaquetado.

En las calles, las vidrieras de las disquerías llamaron la atención de la policía, preocupada por la palabra “bollocks” (testículos) apareciendo en público. Las amenazas de juicios se hicieron realidad cuando el gerente de la tienda Virgin de Nottingham fue acusado de violar la Ley de anuncios indecentes, lo que condujo a un caso judicial donde la etimología de “bollocks” como obsceno fue discutida y se dictaminó que era una tontería.

Sin embargo, y en medio de todo ese torbellino, tan solo unos meses más tarde, los Sex Pistols se separarían en medio de una gira por los Estados Unidos y la forma cultural del punk, siempre un revoltijo de símbolos que se entrechocan y significados contradictorios, se dividiría en varios caminos.

Como álbum, “Never Mind the Bollocks” ahora se encuentra en el panteón de los clásicos; una fija en cualquier lista de “los mejores discos de todos los tiempos”. A medida que las convulsiones iniciales del punk quedan cada vez más en el pasado, el álbum y los Sex Pistols se vuelven cada vez más incrustados en el tejido cultural. Y su conmoción ya no es tan aguda.

Sin embargo, escuchar el álbum es todavía echar un vistazo y entender por qué el punk resonó tan ampliamente. Las letras de Rotten en “Anarchy in the UK”, “God Save the Queen” y “Holidays in the Sun” siguen siendo vívidas instantáneas de la década del 70, lo que Jon Savage describió como codiciados noticieros que evocan el terrorismo, la Guerra Fría y un estado de ánimo de decaimiento generalizado.

El disco está lleno de una excitante negación: sin sentimientos, sin futuro, y la atracción de la abyección. Al hacerlo, captura una sensación de cómo, al menos para algunos, se sentía ser joven en la Inglaterra de 1977.

Podría decirse que el punk era más apropiado para los singles de siete pulgadas: breves estallidos de energía juvenil. Con “Never Mind the Bollocks”, sin embargo, los Sex Pistols construyeron su propio mausoleo, una reliquia de su tiempo.

La historia de Johnny Rotten (voz), Steve Jones (guitarra), Paul Cook (batería), Glen Matlock y Sid Vicious (alternando al bajo) es algo increíble. Las Sex Pistols no sabían tocar  demasiado bien y duraron poco tiempo. Son considerados “The Great Rock ‘n’ roll Swindle” (la gran estafa del rock ‘n’ roll), como se titula el documental dirigido en 1979 por Julien Temple. Pero después de ellos, el rock ya no sería el mismo.

Mirando hacia atrás, “Never Mind the Bollocks” quizás sirva mejor como un testamento: algo que demuestra que alguna vez existieron los Sex Pistols y las rupturas culturales que provocaron. Y siempre es un buen momento para volver a escucharlo.