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Se cumplen 30 años del lanzamiento de “Appetite for Destruction”, la ópera prima de Guns N’ Roses

21/07/2017 - Retro
Se cumplen 30 años del lanzamiento de “Appetite for Destruction”, la ópera prima de Guns N’ Roses

El 21 de julio de 1987 salía a la venta en los Estados Unidos uno de los discos debut más celebrados y vendidos de la historia del rock. Y lo hizo, al principio, con más polémica que difusión. El tiempo pondría las cosas en su lugar y convertiría a “Appetite for Destruction”, la ópera prima de Guns N’ Roses, en el debut más vendido de la historia con más de 30 millones de copias en todo el mundo.

Inicialmente se pensó en Paul Stanley (Kiss) y en Robert John “Mutt” Lange (AC/DC, Def Leppard) para producir el disco, pero el primero quería cambiar la batería de Steven Adler en muchas canciones y el segundo era demasiado costoso. Por eso el elegido terminó siendo Mike Clink, quien había trabajado en algunos discos de Triumph. Con un presupuesto de 380.000 dólares, la grabación se desarrolló entre enero y mayo de 1987 en diversos estudios californianos.

Según Steven Adler, la batería se grabó en sólo seis días, pero la voz de Axl Rose tomó mucho más tiempo, ya que insistió en hacer una línea a la vez, en un perfeccionismo que llevó al resto de la banda a alejarse del estudio mientras trabajaba. Las sobregrabaciones finales y la mezcla se hicieron en los estudios Mediasound y la masterización en Sterling Sound, Nueva York.

“Appetite for Destruction” quedó integrado por una docena de temas, algunos tan antiguos como “Anything Goes”, compuesto por Axl Rose e Izzy Stradlin en 1981 para su grupo Hollywood Rose, que terminaría fusionándose con L.A. Guns en 1985 y dando como resultado Guns N’ Roses. El compendio final muestra la diversidad reinante en el seno del grupo, pues todos participaron en distintos grados en su creación (“It’s so Easy”, por ejemplo, es del bajista Duff McKagan).

Por aquel entonces, el torrente creativo de Axl Rose mostraba un ímpetu tan talentoso como imparable, pues en el álbum podrían haber entrado también temas que luego serían clásicos de la banda como “November Rain”, “Don’t Cry” o “You Could Be Mine” (que terminó en la banda sonora de “Terminator 2” en 1991 y luego en “Use Your Illusion II”). Pero no era el lugar ni el momento adecuado para esas canciones, como tampoco para “Back Off Bitch”.

Sí entró “Welcome to the Jungle”, un tema de Axl que entre todos terminaron en menos de tres horas, según Slash. “Escribí la canción mirándome a mi mismo. Si alguien llega a Los Ángeles y quiere encontrar algo, puede encontrar lo que quiera”, declaró el vocalista, a quien puede verse en el videoclip llegando a la ciudad en micro con una valija, alucinado por todo lo que ve a su alrededor.

Otro tema esencial del disco es “Sweet Child ‘O Mine”, culpable de que no entrara el posterior clásico “November Rain” básicamente porque no querían incluir dos baladas. Nació por pura casualidad un día que Axl tropezó mientras Slash afinaba su guitarra y aprovechó el momento para hacer música circense a modo de burla. Lejos de enojarse, el vocalista se quedó con el riff y compuso la canción, cuya letra era un poema a su entonces novia y luego esposa Erin Everly.

A diferencia de muchos discos clásicos que capturan el humor social reinante, “Appetite for Destruction” encierra el espíritu de Guns N’ Roses en 1987, con cinco veinteañeros viviendo su sueño rockero repleto de todo tipo de excesos, por lo que también hay referencias a sus amigas de la época en temas como “Rocket Queen” o “My Michelle”, así como a las drogas en “Think About You” y “Mr Brownstone”. Incluso el vino barato tiene su oda en “Nightrain”.

Las letras de algunas de las canciones se centran en los años más jóvenes de los miembros de la banda, como “Out ta Get Me”, inspirada en los constantes problemas con la ley de Axl Rose, cuando aún era un adolescente en Indiana.

“Axl Rose es brutalmente sincero”, escribió luego Slash, “cree todo lo que dice con más pasión que cualquier otra persona a la que yo haya conocido”. El riff que da comienzo al disco podría definir al rock por sí mismo, y frases como “Bienvenido a la jungla / que se pone peor cada día / donde aprendés a vivir como un animal” marcan el tono pesimista que se mantiene durante cada una de las 12 canciones, salvo por “Sweet Child O’Mine” (la balada romántica) y “Paradise City” (la contracara de la jungla).

En los vinilos y cassettes originales, los dos lados no eran estaban etiquetados como “A” y “B”, sino “G” y “R”. Los tracks 1 al 6 -que componen el lado “G”- hablan de las drogas y la difícil vida en una gran ciudad (el lado “Guns”). Los tracks restantes, que componen el lado “R”, tratan del amor, el sexo y las relaciones (el lado “Roses”).

El 21 de julio de 1987 el álbum llegó a las disquerías con un éxito razonable, envuelto en gran polémica por la portada original, diseñada por Robert Williams, en la que aparece una chica violada por un robot. Incluso MTV se negaba a difundir los videos del grupo, por lo que se impuso la cordura y se dio con otra portada, más legendaria aún, con una gran cruz adornada con las cinco calaveras de los músicos. Ese icónico diseño de Billy White Jr. es el que lleva tatuado Axl en su antebrazo derecho desde entonces.

En una entrevista en 2016, Billy White Jr. explicó: “La cruz y los cráneos que se parecían a la banda eran idea de Axl, el resto era mío”. El trabajo de nudo en la cruz era una referencia a Thin Lizzy, una banda que Axl y yo amamos”.

En una entrevista con That Metal Show en 2011, Rose afirmó que su idea original para el arte de tapa era la foto del transbordador espacial Challenger explotando, que salió en la portada de la revista Time en 1986, pero David Geffen se negó argumentando que era “de mal gusto”.

En Geffen Records estaban tan contentos que, una vez alcanzadas las 200.000 copias vendidas, quisieron que el grupo entrara rápidamente al estudio para grabar otro álbum, pero los muchachos prefirieron seguir de gira. En su primer año, “Appetite for Destruction” despachó 500.000 copias, una cifra genial, pero la explosión estaba por llegar.

El éxito descomunal llegó porque el grupo no dejó de tocar y finalmente los videos de “Sweet Child ‘O Mine”, “Welcome to the Jungle” y “Paradise City” entraron en alta rotación en MTV mientras sonaban incesantemente en las emisoras de radio, en el momento cumbre del rock de Los Ángeles. Así, “Appetite for Destruction” llegó al número uno en los Estados Unidos el 6 de agosto de 1988, más de un año después de su lanzamiento.

Convertidos en el fenómeno del momento, las ventas se dispararon hasta acumular hoy 18 millones solo en Estados Unidos y más de 32 millones en todo el mundo. Es, sin duda, el éxito de la perseverancia, de la personalidad y del talento efervescente captado en un momento irrepetible. Para cuando los Rolling Stones les eligieron como sus teloneros en 1989, Guns N’ Roses ya eran el último gran mastodonte del rock. Con la bendición del mismísimo Mick Jagger.