
Lanzado el 18 de febrero de 1976 por Columbia Records, «Silk Degrees» es el séptimo álbum de estudio del cantautor estadounidense Boz Scaggs y, sin dudas, su obra maestra comercial y artística. Después de años como guitarrista en la Steve Miller Band y varios discos solistas que no terminaban de despegar, Scaggs encontró la fórmula perfecta en este trabajo que fusiona blue-eyed soul, pop rock, R&B, toques de disco y baladas sofisticadas, todo envuelto en una producción pulida y luminosa.
Producido por Joe Wissert, el álbum cuenta con una banda de lujo: músicos de sesión de Los Ángeles que poco después formarían Toto (David Paich en teclados y coautor de varios temas, Jeff Porcaro en batería, David Hungate en bajo), además de Fred Tackett (guitarra, futuro miembro de Little Feat) y coristas de primer nivel. Esa química se nota en cada surco: grooves impecables, arreglos jazzísticos sutiles y un sonido cálido y cristalino que sigue sonando fresco 50 años después.
Comercialmente fue un fenómeno: alcanzó el número 2 en el Billboard 200, permaneció 115 semanas en el chart y fue certificado 5 veces platino por la RIAA (más de 5 millones de copias en EE.UU.). Es, hasta hoy, el álbum más vendido de Scaggs y uno de los discos definitivos de la era del yacht rock (aunque con más alma y groove que muchos de sus contemporáneos).
Cada canción de «Silk Degrees» tiene una vibra diferente, y varias destacan.
La animada «Jump Street» fue escrita por Scaggs unos minutos antes de grabarla en el estudio, y esto es evidente. Es un poco caótica, pero tiene un aire de jam band que la distingue de muchas otras canciones de la época. Suena como la improvisación de una banda de garage, y en ese sentido es memorable.
«Lowdown» ─que abre el lado B en el vinilo─ es una melodía alegre que podría considerarse casi disco, y el estribillo repetido de «I wonder, wonder, wonder, wonder, who» es pegadizo. El ritmo de la batería facilita el baile, y es agradable tener una letra que no sea simplemente una canción de amor sentimental.
«Harbor Lights» es una balada lenta que destaca la voz de Scaggs. El primer minuto de la canción es un piano suave y lento, pero luego se transforma en una hermosa melodía costera. Esta canción es el cierre perfecto para la primera cara del álbum.
La canción de amor y segundo tema, «Georgia», tiene una letra preciosa y es un rock rápido y fácil de bailar. Con una batería rítmica, un solo de saxo y un aire de yacht rock, uno puede imaginarse escuchando esta canción en una playa del sur de California a fines de los 70.
«Lido Shuffle» es otro clásico del yacht rock. La letra describe a un joven, Lido, que se metió en problemas legales y de apuestas, pero la canción convierte a Lido en un personaje agradable a pesar de su comportamiento. La letra está acompañada por una pista con un bajo potente y una batería rockera.
La balada «We’re All Alone», una de las canciones más difundidas en la Argentina, alcanzaría al año siguiente el Top 10 del Billboard Hot 100 en la voz de Rita Coolidge. También ha sido versionada por Frankie Valli, Johnny Mathis, The Walker Brothers, Petula Clark y hasta Sergio Denis, Paloma San Basilio y Natalia Oreiro la grabaron en español.
El título del álbum, «Silk Degrees», fue una decisión de último minuto; Scaggs lo escribió después de que el álbum ya estuviera terminado. No tiene un significado real y no hay una canción que lo titule. La portada del álbum muestra a Boz Scaggs sentado en un banco verde azulado y blanco en una playa de California, así como una mano y un pie con tacos altos de mujer.
La crítica lo adora: AllMusic le dio 5 estrellas, Pitchfork lo reivindicó como un disco con una tragicomedia única, y muchos lo consideran un manual de cómo hacer soft rock sofisticado sin caer en lo cursi. La voz de Boz —suave, expresiva, con falsete seguro— flota sobre grooves irresistibles y letras que mezclan romanticismo, ironía y cierta melancolía urbana.
En resumen, «Silk Degrees» no es solo un gran álbum de los 70: es uno de esos discos que definen una época, un sonido y un estilo de vida (playas, atardeceres, cócteles y buena vibra). Si no lo has escuchado entero en mucho tiempo, dale play de corrido… es de esos que te hacen sentir que todo está bien en el mundo, aunque sea por 41 minutos.
